La amenaza islamista sigue creciendo en España y preocupa especialmente dentro de las cárceles, donde se detectan focos de radicalización.
Según datos publicados, los Mossos d’Esquadra identificaron en 2024 un total de 159 posibles casos de radicalización violenta en Cataluña. Seis de cada diez de esos casos están directamente vinculados al yihadismo, lo que refuerza la alerta sobre la amenaza terrorista.
El sargento Pol C. Aritzeta, de la Comisaría General de Información, señaló que la lucha contra la radicalización es prioritaria.
El mando explicó que es esencial detectar de manera temprana señales como el uso de simbología extremista o un lenguaje violento. También se vigilan cambios en la interacción social, así como el consumo de narrativas vinculadas con ideología extremista o fanática.

En el caso de las prisiones, la situación se considera más delicada por la convivencia de internos condenados por terrorismo islámico. Al salir de prisión, muchos de estos reclusos son monitorizados por las fuerzas de seguridad para evitar riesgos de reincidencia. Sin embargo, la preocupación aumenta porque algunos presos sin vínculos previos terminan captados por el discurso radical durante su condena.
Expertos advierten de que internos vulnerables, que buscan protección, pueden ser absorbidos por reclusos con un ideario islamista más fuerte.







