
Los figurantes de Pedro Sánchez vuelven a desatar la polémica en redes sociales
A esta escena se sumó otro vídeo que se viralizó rápidamente: un grupo de mujeres grabando al presidente
La visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a las zonas afectadas por las intensas lluvias en la provincia de Jaén ha vuelto a polémica. Lo que en un primer momento fue presentado por perfiles afines al Gobierno como una muestra espontánea de apoyo ciudadano, ha derivado en un intenso debate en redes sociales. Donde numerosos usuarios cuestionan la autenticidad de los aplausos y denuncian el uso de figurantes para construir una imagen favorable al presidente.
Durante la llegada de Sánchez a una de las zonas damnificadas, las cámaras captaron a un grupo de personas recibiéndole entre aplausos, gestos de cariño y mensajes de ánimo. En redes sociales, varios perfiles de izquierdas difundieron las imágenes como prueba del respaldo popular al presidente.

Sin embargo, la escena no tardó en generar desconfianza y críticas, al conocerse que al menos uno de los asistentes pertenece a Juventudes Socialistas. Lo que ha alimentado las sospechas sobre la naturaleza del recibimiento.
A esta escena se sumó otro vídeo que se viralizó rápidamente: un grupo de mujeres de edad avanzada grabando al presidente con sus teléfonos móviles, animándole con comentarios afectuosos e incluso diciéndole frases como “come algo, que estás flaquito”.
Para muchos usuarios, estas imágenes refuerzan la idea de un entorno cuidadosamente seleccionado, más cercano a un acto preparado que a un encuentro espontáneo con ciudadanos afectados.
Críticas al “blindaje” del presidente
La polémica ha reabierto un debate recurrente sobre la forma en la que Pedro Sánchez se relaciona con la ciudadanía. Desde sectores críticos se acusa al presidente de blindarse frente a la opinión real de los españoles, limitando sus apariciones públicas a escenarios controlados y rodeándose de simpatizantes o perfiles afines que proyecten una imagen de apoyo mayoritario.
En redes sociales, numerosos comentarios denuncian lo que califican como un “paripé” comunicativo, destinado a transmitir que “el pueblo está con él” mientras se evitan contactos con ciudadanos críticos o situaciones imprevisibles. Estas críticas no son nuevas y se repiten tras cada visita institucional en contextos sensibles, como catástrofes naturales o protestas sociales.

Analistas en comunicación política señalan que este tipo de escenografías, cada vez más frecuentes, forman parte de una estrategia para controlar el relato y minimizar el impacto de la contestación social. Sin embargo, advierten de que el efecto puede ser el contrario cuando las redes sociales detectan incoherencias o vínculos partidistas entre los asistentes.
Redes sociales como termómetro político
La reacción digital tras la visita a Jaén pone de manifiesto el papel de las redes sociales como espacio de fiscalización inmediata del poder político. La identificación de asistentes vinculados a organizaciones juveniles del PSOE ha servido para alimentar una narrativa crítica que cuestiona la credibilidad del apoyo mostrado al presidente.
Mientras desde el entorno del Gobierno no se ha ofrecido una explicación oficial sobre la composición del grupo que recibió a Sánchez, la polémica sigue creciendo en plataformas digitales, donde se multiplican los mensajes que acusan al Ejecutivo de vivir desconectado de la realidad social y de sustituir el contacto directo con los ciudadanos por escenas cuidadosamente coreografiadas.
En un contexto de creciente desgaste político, este tipo de episodios refuerza la percepción de una presidencia que prioriza la imagen sobre el pulso real de la calle, alimentando una desconfianza que las redes sociales se encargan de amplificar en cuestión de horas.
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