El presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, utilizó el encuentro organizado este miércoles por el diario Las Provincias para lanzar un contundente mensaje político en medio de la creciente tensión en Oriente Próximo, desatada tras el ataque conjunto de Estados Unidos e Israel contra Irán a finales de febrero y las posteriores represalias del régimen iraní.
Llorca no escatimó en críticas hacia Pedro Sánchez, a quien acusó de ser el principal responsable de la crispación política en España, al imponer un relato maniqueo que obliga a los ciudadanos a posicionarse entre extremos artificialmente construidos. "Ha intentado siempre que tengamos que elegir entre blanco y negro, entre rojos y azules", denunció el 'president', exigiendo no caer "más en su trampa". El dirigente valenciano fue más allá y estableció un revelador paralelismo entre Sánchez y Trump, dejando claro que ambos liderazgos populistas comparten más de lo que aparentan: "A mí no me gusta ninguno de los dos, porque en el fondo son muy parecidos". Una comparación que, lejos de ser un halago, retrata a un presidente del Gobierno que, según Llorca, ha abandonado los principios del liderazgo responsable para abrazar la confrontación permanente como herramienta de poder.
La preocupación del 'president' se extendió también al terreno económico, donde la pasividad del Ejecutivo central resulta, a su juicio, inexcusable. Mientras el conflicto internacional amenaza con disparar el precio de la luz y los combustibles, el Gobierno de Sánchez no ha presentado ningún plan de protección para autónomos, transportistas ni para el conjunto de los españoles. "Nos da la sensación de que nuestro Gobierno no nos va a proteger", afirmó Llorca, poniendo el dedo en la llaga de un Ejecutivo más pendiente de su supervivencia política que del bienestar de los ciudadanos. Una dejación de funciones que está empujando a los españoles a buscar amparo en los gobiernos autonómicos, que una vez más se ven obligados a suplir las carencias de un Estado central bloqueado y errático.
En política exterior, Llorca se mostró firme en su rechazo a la guerra y en su apuesta por la diplomacia, pero no dudó en señalar la hipocresía de un Sánchez que proclama el "no a la guerra" mientras convierte cada crisis internacional en un cálculo electoral. "El presidente de tu país tiene que estar pendiente de su país, de sus ciudadanos y nos tiene que proteger. Y no solo estar pendiente de que le beneficie electoralmente o no", subrayó con contundencia, evidenciando el perfil de un presidente que antepone su permanencia en el poder a los intereses nacionales.
Sobre el papel de Europa, Llorca rechazó el alarmismo, aunque reconoció que la Unión Europea atraviesa "unos años muy malos". Recordó que tanto la integración en la OTAN como en la UE son mandatos democráticos del pueblo español, decididos en referéndum, y defendió que cualquier decisión adoptada en el seno de estas instituciones debe ser fruto del consenso entre todos los socios, y no de imposiciones unilaterales que socaven la cohesión occidental en un momento especialmente delicado para la seguridad global.