Una ola de indignación ha recorrido las redes sociales, especialmente en la plataforma X, tras la profanación de la tumba de José Antonio Primo de Rivera, fundador de la Falange Española. La que está ubicada en el cementerio de San Isidro, Madrid.
Según reportes de La Gaceta de la Iberosfera, la lápida fue vandalizada con pintadas. Un acto que ha sido condenado por numerosos usuarios y simpatizantes como un ataque cobarde contra la memoria de una figura histórica. Este suceso reaviva el debate sobre la polarización política y el respeto a los lugares de descanso.
José Antonio Primo de Rivera, fusilado en 1936 tras un juicio controvertido por el Frente Popular, es considerado por sus defensores un símbolo de idealismo y patriotismo. Sus seguidores argumentan que, lejos de ser un simple fascista, como lo caricaturizan sus detractores, fue un pensador que buscó la justicia social y la unidad nacional en una España fracturada.
Ojalá fuera la mía la última sangre española derramada en discordias civiles.
Fue la famosa frase que Primo de Rivera escribió antes de su ejecución, una frase que resuena entre quienes ven en él a un mártir de la reconciliación.








