La situación de la etarra Soledad Iparraguirre, conocida como ‘Anboto’, vuelve a complicarse. Apenas unas semanas después de beneficiarse de un polémico régimen de semilibertad, la exjefa de ETA tendrá que volver a dar explicaciones ante la Justicia por su presunta implicación en el atentado contra la casa cuartel de Santa Pola.
La comparecencia, fijada para el próximo 3 de junio y que se realizará por videoconferencia desde prisión, llega en un momento especialmente delicado. No es un simple trámite: las acusaciones ya han advertido de que podrían solicitar su ingreso en prisión, lo que supondría un golpe directo al beneficio penitenciario del que disfruta desde marzo y que ya generó críticas.
La citación ha sido acordada por el juez de la Audiencia Nacional Antonio Piña, que también ha llamado a declarar ese mismo día a otros antiguos dirigentes de la banda terrorista. Todos ellos están siendo investigados por el papel que pudieron desempeñar en la toma de decisiones dentro de la cúpula de ETA en el momento del atentado, una estructura desde la que, según los investigadores, se planificaban y autorizaban acciones como la de Santa Pola.
Una comparecencia que puede cambiar su situación
El caso se remonta al 4 de agosto de 2002, cuando un coche bomba explotó en la casa cuartel de Santa Pola (Alicante). El atentado acabó con la vida de una niña de seis años y de un hombre, en uno de los ataques más duros perpetrados por la banda en España.







