
Interior pone al frente de la UCO a un mando con vínculos con Moncloa
Pedro Merino Castro estuvo destinado en la unidad que ahora acorrala al entorno de Pedro Sánchez por corrupción
Interior ha designado ya al nuevo jefe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil tras la salida de Rafael Yuste. El coronel Pedro Merino Castro asumirá el mando de la unidad anticorrupción. Su nombramiento llega después del ascenso reglamentario de Yuste a general de brigada.
La decisión del departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska busca cerrar una polémica innecesaria. La salida de Yuste generó inquietud en la Guardia Civil por las constantes presiones políticas. Especialmente por los intentos del Gobierno de desacreditar investigaciones sensibles.
Desde Interior explicaron que el ascenso de Yuste se hizo siguiendo la ley. Dos generales tuvieron que dejar su puesto al cumplir el tiempo máximo permitido. Eso abrió una vacante a la que Yuste accedió por sus méritos.
El entonces coronel había aprobado el curso de ascenso y era el primero de su promoción. Por eso, su nombramiento era lógico y esperable. Aun así, desde algunos sectores del Gobierno se intentó sembrar dudas.
Los ascensos en la Guardia Civil se deciden con criterios objetivos. Un comité de altos mandos valora la trayectoria y los méritos. El papel de los ministros debería limitarse a confirmar esas decisiones, no a intervenir.
El caso de Diego Pérez de los Cobos sigue muy vivo en la Guardia Civil. El Tribunal Supremo corrigió al ministro del Interior por no respetar el orden legal. Aquello dañó la confianza en la neutralidad del Gobierno.
Merino Castro pasó por el departamento que hoy investiga la corrupción del entorno del presidente
En el caso de Yuste, Marlaska sí respetó el orden marcado. Su ascenso fue un reconocimiento a su trayectoria, no un castigo. Así lo señalan fuentes del Instituto Armado.
Pedro Merino Castro procede del área de Delincuencia Económica y Anticorrupción de la UCO. Ha trabajado contra el blanqueo de capitales y el crimen organizado. Es una unidad clave en investigaciones que afectan al entorno del presidente del Gobierno.
Merino fue ayudante de campo de Felipe IV y tuvo contacto directo con Moncloa como miembro del Departamento de Seguridad Nacional. También pasó por el Estado Mayor de la Guardia Civil. Ese vínculo con Moncloa genera dudas sobre su neutralidad en un momento especialmente delicado.
La salida de Yuste antes de lo previsto preocupó a muchos agentes. Era un mando respetado que supo frenar injerencias políticas. Bajo su dirección, la UCO mantuvo su independencia justo cuando están saliendo a la luz numerosos casos de corrupción.
Las investigaciones sobre el entorno de Pedro Sánchez dispararon la tensión interna. Los casos de Begoña Gómez, David Sánchez y el caso Koldo marcaron esta etapa. La presión del Ejecutivo sobre la UCO fue constante y evidente.

Aun así, desde la Guardia Civil intentan rebajar el impacto del relevo. Insisten en que las causas ya judicializadas siguen su curso. La UCO confía en la profesionalidad de sus agentes pese al ruido político.
En este contexto, el papel del general Alfonso López Malo es clave. Como jefe de Policía Judicial, sigue siendo el principal escudo de la UCO frente a las presiones políticas. Dentro del cuerpo goza de un respeto incuestionable.
López Malo ya dirigió la unidad y defendió su independencia sin concesiones. Su trayectoria le avala para un nuevo ascenso. En la Guardia Civil dan por hecho que llegará a general de división.
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