La inmigración ilegal en Ceuta y Melilla se dispara un 392% en 2026
porRafael Alejandro Escalona
politica
Ceuta se consolida como el principal foco de este aumento en la entrada irregular de inmigrantes
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El arranque de 2026 deja un giro claro en la presión migratoria hacia España, con especial impacto en Ceuta y Melilla. El último informe del Ministerio del Interior, actualizado de forma periódica, dibuja una primera radiografía del fenómeno. Los datos apuntan a un desplazamiento de las rutas hacia la frontera terrestre del norte de África, en un contexto marcado por cambios en los flujos migratorios.
Este escenario coincide con un aumento muy significativo de las entradas irregulares en ambas ciudades autónomas. En concreto, la inmigración ilegal por vía terrestre ha crecido un 392% en el primer trimestre del año. La comparación con 2025 evidencia la magnitud del repunte registrado en apenas unos meses, consolidando una tendencia al alza.
Durante los primeros meses del pasado año se contabilizaron 379 llegadas irregulares en total. Sin embargo, en el mismo periodo de 2026 la cifra asciende ya a 1.866 entradas registradas. Este incremento refleja una presión migratoria mucho más intensa y concentrada en puntos específicos del territorio nacional.
Ceuta se consolida como el principal foco de este aumento en la entrada irregular de migrantes. La ciudad ha pasado de 340 llegadas en 2025 a superar las 1.800 en lo que va de 2026. Este salto supone un incremento del 435%, muy por encima de la media nacional, situándola como principal punto de acceso en este inicio de año.
La evolución confirma un cambio relevante en las rutas utilizadas por los migrantes para acceder a territorio español. Frente a este crecimiento, Melilla mantiene una tendencia mucho más contenida. En esta ciudad, las llegadas han pasado de 39 a 47 en comparación interanual, con un aumento cercano al 20%.
Esta diferencia refleja un comportamiento desigual dentro de las fronteras terrestres españolas. El informe también permite anticipar posibles tendencias para los próximos meses, en función de cómo evolucionen los flujos migratorios y las condiciones externas que influyen en estos movimientos.
El desplazamiento de la presión migratoria podría consolidarse si se mantiene el ritmo actual de llegadas. Las autoridades siguen de cerca la evolución ante el impacto directo en los sistemas de acogida y en la gestión de recursos disponibles en ambas ciudades autónomas.