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Pelotón de ciclistas compitiendo en carretera urbana mientras espectadores agitan grandes banderas palestinas en primera fila
POLÍTICA

Imponen multas de hasta 300 euros por las protestas contra Israel durante La Vuelta

La Subdelegación sanciona a 27 participantes por vulnerar la ley en un evento deportivo

La Subdelegación del Gobierno en Pontevedra ha sancionado a 27 personas con multas de hasta 300 euros por protestar contra la presencia del equipo israelí en La Vuelta. La Administración ampara su decisión en la ley contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte. Se trata, según la versión oficial, de garantizar el orden en un evento deportivo de primer nivel.

Más de cuarenta colectivos han cargado contra estas sanciones y las consideran desproporcionadas. Denuncian que se utilice una norma pensada para frenar la violencia con el fin de castigar la discrepancia política. A su juicio, el Ejecutivo actúa con un criterio restrictivo frente a determinadas protestas.

Las resoluciones, sostienen los afectados, no detallan con precisión la conducta individual de cada multado. También critican que se planteen reducciones en la sanción si se asumen los hechos, algo habitual en el procedimiento administrativo pero que cuestionan en este caso. Consideran que el expediente no está suficientemente fundamentado.

Jóvenes estudiantes pro palestinos se manifiestan con pancartas

Las concentraciones en Mos, Monforte y otros municipios gallegos se desarrollaron sin incidentes reseñables. Los organizadores las presentan como una reacción ciudadana ante una decisión que no compartían. Entienden que el malestar generado era legítimo y debía poder expresarse.

La carrera coincidió con un momento de fuerte tensión en Oriente Próximo. Israel desarrollaba operaciones militares en Gaza, en un conflicto con cifras de víctimas muy discutidas. Algunos colectivos hablan de más de 70.000 fallecidos palestinos, aunque reconocen que los datos son objeto de controversia.

Para muchos críticos, el caso refleja un doble rasero en la gestión de las protestas. Sostienen que determinadas causas reciben un trato más severo que otras. Desde esta óptica, sancionar la discrepancia política sienta un precedente preocupante en una democracia consolidada.

También hay quien señala la incoherencia de ciertos sectores progresistas, muy activos en unas causas y silenciosos en otras. Recuerdan que no se vieron movilizaciones similares por las masacres y la represión del régimen en Irán, pese a la gravedad de los hechos. Esa vara de medir distinta alimenta la percepción de que muchas protestas responden más a afinidades ideológicas que a una defensa constante de los derechos humanos.

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