La pobreza en Argentina cayó al 49,9% en el tercer trimestre de 2024, frente al alarmante 57,4% de enero, según el ODSA-UCA. La indigencia también mostró una baja significativa, pasando del 14,2% en enero al 12,3% al cierre del último trimestre.
El impacto positivo de las políticas implementadas por el gobierno de Javier Milei marcó un giro en los indicadores sociales recientes. En comparación con el último informe del INDEC, la pobreza bajó del 51% en el segundo trimestre al 49,9%. La indigencia cayó del 15,8% al 12,3%.
El ODSA destacó que la pobreza había subido del 44,7% en 2023 al 57,4% en enero, como efecto de la devaluación de diciembre de 2023. A pesar del impacto inicial del ajuste fiscal, las medidas adoptadas desde entonces estabilizaron y revertieron los indicadores sociales.
Agustín Salvia, director del ODSA, identificó dos factores clave para esta mejora en los índices de pobreza. La desaceleración de la inflación fue fundamental para frenar el deterioro de los ingresos reales en los hogares argentinos.
La estabilidad en el empleo evitó un aumento significativo del desempleo, preservando ingresos esenciales para las familias. Salvia resaltó que la combinación de reservas previas y políticas de estabilización actuaron como un amortiguador ante la crisis. Sin embargo, los datos sobre pobreza infantil siguen siendo alarmantes y representan un desafío para el gobierno actual.









