
Hoy todos somos Marine Le Pen. Rotundo mensaje de Javier García Isac a su audiencia
Las palabras de Javier García Isac al respecto de la persecución hacia la presidente de RN
Muy buenos días, queridos oyentes. Hoy les hablo con la indignación propia de quien ve, una vez más, cómo el discurso de la libertad, de la soberanía y del sentido común es perseguido, criminalizado y condenado por las élites globalistas y por sus terminales políticas, judiciales y mediáticas. Hoy, amigos, quiero hablarles de la auténtica cacería que están llevando a cabo en Francia contra Marine Le Pen. Una persecución política disfrazada de proceso judicial, con una condena absolutamente infame: cuatro años de prisión y la inhabilitación para cargo público.
¿Y cuál ha sido el delito de Marine Le Pen? ¿Haber robado? ¿Haberse enriquecido con el dinero de los contribuyentes? ¿Tener a su familia entera colocada a dedo como hacen aquí los socialistas de Pedro Sánchez? No, amigos. Su delito ha sido el de pensar diferente. Su crimen ha sido enfrentarse al sistema, cuestionar la dictadura de lo políticamente correcto y querer devolver la soberanía al pueblo francés. Eso es lo que no le perdonan.
Pero esto no es un caso aislado. Forma parte de un patrón perfectamente trazado. Una estrategia que las élites han diseñado para impedir que los ciudadanos libres puedan decidir su futuro. Porque cuando ellos pierden en las urnas, cuando la democracia les estorba, recurren a la censura, a la manipulación y, cuando no les queda otra, a la persecución judicial.
Lo hemos visto en Francia con Le Pen, pero también en Rumanía, donde al patriota Georgescu lo han vetado desde el mismísimo Tribunal Constitucional para que no pueda presentarse a las elecciones. Lo vimos en Austria, donde, cuando el FPO fue el partido más votado, montaron una coalición de perdedores para evitar que gobernara. Lo vemos en Alemania, donde la élite política, mediática y financiera mantiene un cordón sanitario contra Alternativa para Alemania, criminalizando a millones de alemanes que sólo quieren que se respete su país, sus fronteras y sus tradiciones.
Y claro, lo vimos también en Brasil con Bolsonaro, lo vimos en Estados Unidos con Trump, al que literalmente le robaron la presidencia, y lo estamos viendo aquí, en nuestra casa, en España. Aquí, la maquinaria del Estado profundo y sus terminales mediáticas no han dejado de atacar a Vox, de criminalizar a Santiago Abascal, de intentar aislar a la única formación política que defiende con valentía la soberanía, la unidad nacional y la libertad de los españoles.
Aquí, el PSOE de Pedro Sánchez, ese partido criminal que lleva décadas corrompiendo las instituciones, ha aprendido muy bien la lección. Y cuenta con la colaboración inestimable del Partido Popular, que no ha dudado en sumarse al cordón sanitario, en pactar el reparto de jueces, de órganos institucionales y de presupuestos con la izquierda, con los separatistas y con los comunistas, siempre que sea para impedir que Vox entre en el juego.
Lo que le están haciendo a Marine Le Pen hoy es lo que preparan para mañana contra Abascal y contra todos los que nos negamos a arrodillarnos ante la dictadura progre. Las élites han decidido que la democracia es un estorbo cuando el pueblo vota mal. Y cuando eso ocurre, activan todos los resortes del sistema para destruir al adversario: la fiscalía, los tribunales, los medios de comunicación, las redes sociales, las campañas de difamación y, si es necesario, la cárcel.
Estamos asistiendo, señores, a un golpe de Estado permanente, un golpe silencioso pero letal. No quieren que decidamos por nosotros mismos. No quieren que el pueblo hable. No quieren que exista alternativa al discurso único. Por eso persiguen a Le Pen, por eso persiguieron a Trump, por eso vetan a Georgescu, por eso arrinconan a Vox, por eso criminalizan a todo aquel que no comulga con sus dogmas globalistas, inmigracionistas, ecologistas, pro LGTB y comunistas.
Hoy, desde estos micrófonos, lo decimos alto y claro: hoy todos somos Marine Le Pen. Porque su lucha es la nuestra. Porque si consiguen destruirla a ella, irán a por todos nosotros. Porque esto no va de Francia, esto va de todos los ciudadanos libres que nos negamos a ser súbditos de un sistema totalitario disfrazado de democracia.
Y aviso a navegantes: lo que han hecho con Le Pen es el ensayo general. El siguiente objetivo es Vox. El siguiente objetivo es Abascal. El siguiente objetivo somos todos nosotros.
Hoy más que nunca, todos con Marine Le Pen. Porque si cae ella, caemos todos.
Más noticias: