La ministra de Sanidad, Mónica García, se enfrenta a una creciente contestación del colectivo médico en plena tercera semana de huelga nacional. Pero más allá del conflicto laboral, el foco político se sitúa ahora sobre una acusación cada vez más repetida por los profesionales: la contradicción entre la Mónica García activista que impulsaba protestas en la calle y la Mónica García ministra que hoy denuncia que los facultativos han cruzado “líneas rojas”.
El enfrentamiento se produce por el nuevo Estatuto Marco, una norma rechazada por buena parte del sector sanitario, que considera insuficientes las mejoras planteadas por el Ministerio. Tras más de dos años de tensión y varias convocatorias de paros desde febrero, los sindicatos médicos mantienen las movilizaciones ante la falta de acuerdo con el departamento que dirige García.
Sin embargo, lo que más indignación genera entre numerosos facultativos es el cambio de discurso de la ministra. Durante años, Mónica García fue uno de los rostros más visibles de la llamada Marea Blanca en Madrid, el movimiento que combatió reformas sanitarias impulsadas por gobiernos autonómicos del PP y que defendía la sanidad pública con protestas, concentraciones y huelgas.
Uno de los episodios más recordados tuvo lugar en 2012, frente al Hospital 12 de Octubre, donde ejercía como anestesista. Allí participó en movilizaciones contra la privatización sanitaria y aseguró que estaban unidos “médicos, facultativos, sindicatos y pacientes”. Aquella imagen de dirigente sindical combativa contrasta hoy con su posición institucional.
Ahora, desde el Ministerio, García acusa al Comité de Huelga de mantener el conflicto por intereses ajenos a la mejora asistencial y de presentar reivindicaciones “ilegales”. Además, denunció que algunos planteamientos han superado determinadas “líneas rojas”, una expresión que ha provocado un fuerte rechazo entre los convocantes.







