
El Gobierno llega al ecuador de la legislatura con 40 derrotas en el Congreso
Desde Moncloa se insiste en que la legislatura sigue viva, pero las votaciones muestran lo contrario
El Gobierno de Pedro Sánchez alcanza el ecuador de la legislatura sin consolidar una mayoría parlamentaria estable en el Congreso. Durante los últimos siete meses, el Ejecutivo ha evitado someter proyectos clave a votación por falta de respaldo suficiente. Entre enero y julio, incluyendo el pleno extraordinario del día 22, se han celebrado 14 plenos, muchos sin apenas contenido.
El PSOE presume de haber aprobado 10 leyes, aunque ocho han sido por decreto y con apoyo justo entre sus socios. Buena parte de los textos legislativos han sido sobre temas de consenso, como ayudas al transporte o entregas a comunidades.
El Gobierno también logró sacar adelante medidas como el escudo antiaranceles o la acogida de menores inmigrantes. Sin embargo, ha aplazado leyes fundamentales por el comportamiento imprevisible de socios como Junts o Podemos. Proyectos como la ley de reducción de jornada de Sumar o la reforma judicial de Bolaños han quedado bloqueados.
La ley de familias lleva más de un año congelada en fase de enmiendas sin visos de desbloqueo inmediato. La elaboración de los Presupuestos Generales del Estado sigue pendiente, pese a las promesas de Pedro Sánchez. El Ministerio de Hacienda tampoco ha presentado aún los objetivos de estabilidad ante el Congreso de los Diputados.

El Ejecutivo acumula más de 40 derrotas parlamentarias en lo que va de año, entre decretos, mociones y leyes. Sánchez ha evitado enfrentamientos directos en el Congreso priorizando decretos o iniciativas sin riesgo político.
A pesar del supuesto balance positivo presentado por el presidente, los datos reflejan un estancamiento legislativo preocupante. El último gran revés del Gobierno se produjo en el pleno final del periodo de sesiones, celebrado el 22 de julio. El Ejecutivo buscaba cerrar el curso político proyectando unidad parlamentaria antes del inicio de las vacaciones.
Pero el resultado fue contrario: el decreto energético fue rechazado por falta de apoyos en la Cámara Baja. Aunque se trataba de un texto “técnico”, no logró respaldo ni siquiera entre varios socios habituales del Gobierno.

A los votos en contra de PP, Vox y UPN se sumaron Podemos, Junts y el Bloque Nacionalista Galego (BNG). Este rechazo al decreto evidenció las fracturas que enfrenta el Gobierno dentro de su propia mayoría de investidura.
Desde Moncloa se insiste en que los acuerdos siguen vivos, pero las votaciones muestran lo contrario. El resultado de la legislatura dependerá de si el Ejecutivo logra recomponer sus alianzas para el nuevo curso.
Más noticias: