Los precios alcanzan su nivel más alto desde febrero de 2023 mientras las medidas del Gobierno de Sánchez no consiguen frenar el encarecimiento energético
La inflación vuelve a golpear el bolsillo de los españoles y pone bajo presión la gestión económica del Gobierno de Pedro Sánchez. El Índice de Precios de Consumo (IPC) alcanzó el 4,9% interanual en septiembre, seis décimas más que en agosto y su nivel más elevado desde febrero de 2023, según los datos confirmados este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística (INE). El encarecimiento de la gasolina y la energía ha impulsado una subida que complica cada vez más los gastos cotidianos de las familias.
El repunte llega después de que agosto cerrara con una inflación del 4,3%, lo que evidencia una aceleración de los precios durante los últimos meses. Pese a las medidas anunciadas por el Ejecutivo para aliviar las consecuencias del conflicto en Oriente Medio, los carburantes continúan registrando importantes incrementos y los consumidores siguen soportando buena parte del impacto económico.
Repostar cuesta actualmente alrededor de un 30% más que antes del cierre del estrecho de Ormuz, mientras que la tarifa regulada del gas ha experimentado un encarecimiento del 50%. Unas cifras que cuestionan la eficacia de las medidas adoptadas por el Gobierno para proteger el poder adquisitivo de los ciudadanos.
La gasolina y la luz disparan la inflación al 4,9% y llevan los precios a máximos de tres años
Sánchez mantiene las ayudas a los carburantes, pero descarta bajar los impuestos de la luz
El Ejecutivo ha optado por mantener las rebajas fiscales sobre los combustibles, con un descuento equivalente a 20 céntimos por litro de gasolina y gasóleo a partir del 1 de noviembre. Sin embargo, estas medidas llegan en un contexto de fuertes incrementos acumulados que continúan afectando tanto a los conductores particulares como a numerosas actividades económicas.
La decisión más controvertida se encuentra en la factura eléctrica. El Ministerio de Economía ha descartado aplicar nuevas reducciones del IVA y del Impuesto Especial sobre la Electricidad, pese a que su precio registra un incremento interanual del 11,4%.
El Gobierno justifica esta postura en que la subida no alcanza el umbral del 15% establecido para activar las rebajas fiscales. No obstante, la decisión deja a los consumidores sin un alivio tributario adicional en la factura de la luz, precisamente cuando el coste de la energía vuelve a convertirse en una de las principales preocupaciones económicas.
Aunque el Ejecutivo mantiene otras medidas de protección, como las limitaciones al incremento de la tarifa regulada del gas, la evolución del IPC abre interrogantes sobre si su respuesta resulta suficiente ante una subida de precios que afecta directamente a los hogares.
La gasolina y la luz disparan la inflación al 4,9% y llevan los precios a máximos de tres años
La inflación subyacente también aumenta y agrava la presión sobre las familias
El problema no se limita exclusivamente a los combustibles y la electricidad. La inflación subyacente, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos, ha alcanzado el 3,1% interanual, dos décimas más que en agosto. Este incremento refleja que las presiones sobre los precios también persisten en otros bienes y servicios.
Por su parte, los alimentos continúan registrando encarecimientos, con productos básicos como los huevos y determinadas frutas entre los afectados. La subida de estos artículos supone una dificultad añadida para las familias que tienen que ajustar sus presupuestos ante el aumento generalizado del coste de la vida.
El nuevo dato del INE contrasta con los mensajes del Gobierno sobre la buena marcha de la economía española. Aunque el conflicto internacional explica una parte importante de la escalada energética, también plantea preguntas sobre la capacidad de respuesta del Ejecutivo y la suficiencia de sus medidas fiscales.
Con los precios en máximos de más de tres años y la inflación subyacente nuevamente al alza, la gestión económica de Pedro Sánchez vuelve a quedar sometida a examen. Más allá de los indicadores de crecimiento que destaca Moncloa, el desafío inmediato sigue siendo contener el encarecimiento de los productos esenciales y evitar que las familias continúen perdiendo poder adquisitivo.