
Galicia lanza un plan aéreo para alimentar a la fauna afectada
Más de 60 toneladas de paja llegarán a los montes gallegos desde el aire
La Xunta de Galicia ha puesto en marcha una operación sin precedentes para proteger la fauna de los montes gallegos tras la ola de incendios. Un helicóptero, símbolo de eficacia y previsión, distribuirá pacas de hasta 200 kilos en las zonas más inaccesibles. Es un ejemplo del compromiso del gobierno autonómico con la defensa del patrimonio natural y el sector rural.
Esta medida complementa la entrega por tierra, que ya ha repartido más de 18.000 kilos de paja y 4.000 de cereales. El operativo demuestra que, con buena gestión y planificación, las administraciones pueden actuar rápido y de forma ordenada. Se trata de dar apoyo real a los animales.
Los municipios beneficiados son Carballeda de Valdeorras, Larouco, Chandrexa de Queixa, Vilariño de Conso, A Veiga, Manzaneda, Montederramo, A Pobra de Trives y O Bolo. El gobierno autonómico quiere garantizar que herbívoros y aves tengan recursos para superar un otoño difícil. Esta política evita daños mayores en el campo y apoya indirectamente a ganaderos y cazadores locales.

Antes de iniciar el reparto, la Xunta organizó vuelos de reconocimiento para planificar con rigor cada descarga. Los técnicos seleccionaron los puntos más seguros para almacenar las pacas y cargar el helicóptero, priorizando la eficacia y el orden. Esta técnica de 'helimunching' es un ejemplo de innovación y buena gestión frente a la difícil orografía gallega.
Los nueve municipios afectados sufrieron los dos incendios más grandes de la ola de agosto. El fuego de Larouco, originado en Seadur, arrasó 30.000 hectáreas en una decena de localidades. Fue el mayor incendio de la historia de Galicia y dejó cicatrices profundas en la comarca de Valdeorras.
Los nueve municipios afectados sufrieron los dos incendios más grandes de la ola de agosto. El fuego de Larouco, originado en Seadur, arrasó 30.000 hectáreas en una decena de localidades. Fue el mayor incendio de la historia de Galicia y dejó cicatrices profundas en la comarca de Valdeorras.
El otro gran incendio fue el de Chandrexa de Queixa, que se unió al de Vilariño de Conso y alcanzó Manzaneda y Trives. Entre ambos devastaron cerca de 20.000 hectáreas en pleno corazón de la montaña ourensana. La magnitud de estos fuegos exige respuestas contundentes y planificadas como las que se están viendo ahora.
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