Quienes lean en estas últimas horas los tuits de la analista política Sarah Pérez Santaolalla se darán cuenta que ni tan siquiera es original. Que todo lo que dice la comunicadora a sueldo de la televisión pública, antes ya lo ha dicho alguien por esa misma red social o en la tribuna del Congreso de los Diputados: Gabriel Rufián. Ambos han tejido una “estrecha relación” en los últimos meses que va más allá de lo profesional. De ahí que Santaolalla se haya convertido, en muchas ocasiones, en la portavoz oficiosa del político separatista. En su principal altavoz, cuando incluso era repudiado por los suyos, y en su principal defensora.
Esa íntima relación nace poco antes de que la política socialista salmantina moderase el debate que mantuvieron Gabriel Rufián y el diputado de Más Madrid, Emilio Delgado, de cara a la promoción del primero para ser candidato del frente de izquierdas a las elecciones generales. Una operación que no ha salido bien, ya que nadie ha apoyado el intento de Rufián de permanecer en la política española -de la que dijo que sería en 18 meses- con una nueva marca de carácter estatal que le hubiera permitido, en caso de que la suma diera, llegar a formar parte del gobierno de Sánchez. Pero aunque sus planes políticos no han cuajado, eso sí, le ha permitido establecer un vínculo especial con una de las principales figuras mediáticas del panorama televisivo.
Gabriel Rufián intentó hacer las ‘Españas’ quiso incorporar a Sarah Pérez Santaolalla en su candidatura
Quienes pasean a diario por la noche madrileña, aseguran que no es extraño encontrarse a Rufián y Santaolalla juntos. A diferencia de por la tarde, cuando eligen bares cercanos al Congreso, junto a otros periodistas como Loreto Ochando (El Plural) o diputados como Arnau Ramírez (PSC), para disfrutar de la noche y preservar su intimidad, debido al gran reconocimiento público que tiene ambos, la comunicadora y el político optan por espacios más privados para alargar la fiesta. Con Ochando y Ramírez se ha establecido también una conexión muy fuerte, hasta el punto que los cuatro llegaron a planear una escapada a la Feria de abril de Barcelona, de la que Santaolalla acabó cayendo por un compromiso profesional, además de compartir un grupo de WhatsApp con sus madres en el que analizan todo lo que ocurre. “Las madres los ponen todos verdes” bromean a menudo.
Al margen de todo esto, y ya en el ámbito político, cuando Gabriel Rufián intentó hacer las ‘Españas’ quiso incorporar a Sarah Pérez Santaolalla en su candidatura. Lo intentó también en su pulso con ERC, a los que exige renovar casi toda la lista en el Congreso al no hablarse con sus compañeros, pese a que la analista no tiene ningún vínculo con Cataluña. Finalmente, el rechazo de la propia Santaolalla y la negativa de la dirección de ERC a contar con la polémica comunicadora, hicieron fracasar esta vía que les hubiese unido a nivel profesional. Aunque en su momento fue candidata a nivel local por el PSOE y se ha dejado ver en múltiples mítines y actos socialistas, al calor del cual ha crecido gracias a sus colaboraciones en TVE, Santaolalla siempre ha dicho no sentirse representada por la izquierda que representa en estos momentos el Partido Socialista, dando a entender que estaba más próxima a opciones como la de ERC o la de Bildu.
Buena muestra de ello es cómo tira de argumentario republicano, además de tirar del que les manda el PSOE a todos los tertulianos a los que mantiene en nómina, para defender tanto sus ideas como las de Rufián. En las últimas horas ha aprovechado la intervención del líder de ERC en el Congreso para arremeter contra Junts y un Carles Puigdemont al que alababa con la amnistía y cuando los neoconvergentes apoyaban la investidura y las políticas del gobierno de coalición. Este viernes incluso se llegó a preguntar “quién paga el palacete de Puigdemont en Waterloo?, una afirmación que ya tiene respuesta desde hace años y que persigue la misma idea de sembrar odio que la de su amigo íntimo.