La salida de prisión en régimen de semilibertad de Soledad Iparraguirre, conocida como ‘Anboto’, ha reavivado la polémica política y el malestar entre las víctimas del terrorismo en España. La exdirigente de ETA comenzará a disfrutar de este régimen penitenciario tras haber cumplido una parte de las condenas que acumulan más de 700 años de prisión por su implicación en diversos atentados.
Todo esto ocurre después de que hace unos días, el PSOE votara en contra de prohibir que los condenados por pertenecer a ETA puedan clases a menores en las escuelas e institutos.

Ahora, la medida, que permite a la reclusa salir durante el día entre semana, ha sido acordada en el marco de la gestión penitenciaria transferida al Gobierno vasco, encabezado en el área de Justicia por María Jesús San José. No obstante, el procedimiento aún no está completamente cerrado, ya que la Fiscalía de la Audiencia Nacional debe emitir un informe previo, aunque no vinculante, antes de la resolución definitiva del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria.
Reacciones: entre la impotencia y la indignación
La decisión ha provocado una fuerte reacción tanto en el ámbito político como entre asociaciones de víctimas. Desde el Partido Popular, especialmente en su rama vasca, se ha denunciado lo que consideran una situación de “impunidad”, criticando que antiguos miembros de la organización terrorista accedan a beneficios penitenciarios tras cumplir solo una parte de sus condenas.
Las víctimas, por su parte, han expresado sentimientos de frustración e impotencia ante una medida que, a su juicio, reabre heridas aún no cerradas. La salida progresiva de prisión de antiguos dirigentes de ETA sigue siendo uno de los asuntos más sensibles en la sociedad española.







