En 2019 salió a la luz que Manuela Carmena, entonces alcaldesa de Madrid, y Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, habían subvencionado a la Fundación Pro-Activa Open Arms con casi 700.000 euros. El dinero se destinó a “fomentar” las operaciones de rescate en el Mediterráneo.
El problema es que estas ayudas contravenían la doctrina marcada por Bruselas y por los gobiernos de España e Italia. Las instituciones europeas ya habían advertido de que el barco de Open Arms solo tenía licencia para ayuda humanitaria. Esa autorización, concedida por el Gobierno español, no incluía el rescate de inmigrantes en aguas internacionales.

La crítica más dura llegó de Frontex. Su director ejecutivo, Fabrice Leggeri, llegó a acusar a Open Arms de actuar como una “asociación para delinquir por facilitar la inmigración irregular”. Sus palabras reflejaron la tensión entre las ONG de rescate y los organismos encargados de controlar las fronteras.
A pesar de las advertencias, los consistorios de Madrid y Barcelona siguieron destinando fondos a la organización. Lo hicieron mediante subvenciones directas, sin concurso público, y con fines que, según las críticas, se desviaban de la normativa europea.
Open Arms nació en Barcelona en 2015. Su creación estuvo vinculada al apoyo del multimillonario George Soros, que también instaló en la ciudad la sede europea de Open Society Foundation. Este vínculo ha alimentado las sospechas de quienes creen que la ONG forma parte de una red internacional de influencia política y económica.
Entre septiembre de 2017 y septiembre de 2018, Open Arms declaró ingresos de 3,5 millones de euros. La cifra incluye donaciones privadas, pero también aportaciones de dinero público procedente de administraciones locales y autonómicas.

Los detractores de la organización sostienen que esas ayudas convierten a Open Arms en un actor político más que humanitario. Vox ha acusado abiertamente a la fundación de “hacer negocio” con la inmigración.
Y de favorecer la actividad de las mafias que lanzan pateras al Mediterráneo. Según el partido, cada rescate garantiza que las redes ilegales continúen con su actividad al tener la certeza de que habrá barcos dispuestos a recoger a los migrantes.







