La presencia de embarcaciones militares de Marruecos en aguas españolas de Ceuta ha desatado una nueva controversia política por las explicaciones ofrecidas desde La Moncloa. El Gobierno de Pedro Sánchez ha intentado quitar importancia a un episodio ocurrido durante la crisis migratoria del pasado verano, aunque sus principales representantes han recurrido a argumentos diferentes para justificar lo sucedido.
El asunto ha adquirido especial relevancia después de que trascendiera que la Armada española tuvo que intervenir para reforzar la vigilancia marítima ante los movimientos de buques marroquíes. Unos hechos que permanecieron fuera del debate público durante más de dos meses.
Sánchez ha defendido este jueves desde Bruselas que se trató de un incidente aislado, resuelto gracias a los contactos diplomáticos entre España y Marruecos. El presidente también ha asegurado que la comunicación con Rabat permitió evitar que se repitieran situaciones similares.
Además, ha sostenido que su Ejecutivo actuó con absoluta transparencia, pese a que la información sobre la presencia de los buques no se conoció públicamente hasta el pasado lunes.
Sánchez ha defendido este jueves desde Bruselas que se trató de un incidente aislado
Diferentes explicaciones desde el propio Gobierno
Las declaraciones de los responsables gubernamentales han generado dudas sobre la naturaleza de las maniobras realizadas por la Marina Real marroquí.
La portavoz del Ejecutivo, Elma Saiz, ha respaldado la interpretación de Sánchez al presentar lo ocurrido como un episodio excepcional que quedó solucionado mediante los mecanismos habituales de cooperación entre países vecinos.
Sin embargo, el delegado del Gobierno en Ceuta, David de la Encina, ha ofrecido una explicación diferente. Según su versión, dos patrulleras marroquíes se encontraban realizando tareas ordinarias de vigilancia en las proximidades de sus instalaciones navales.
De la Encina también ha rechazado que el Gobierno utilizara el término "provocación" para describir estos movimientos. Asimismo, aseguró desconocer la existencia de comunicaciones por radio destinadas a animar a pesqueros marroquíes a penetrar en aguas ceutíes.
Por su parte, el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha puesto el foco en negar cualquier vinculación entre la actividad militar marroquí y la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta.
Aunque admitió que ambos acontecimientos coincidieron temporalmente, Bolaños aseguró que no existen pruebas de que las incursiones formaran parte de una operación coordinada con la presión migratoria.
El ministro también justificó la ausencia de información pública alegando que los asuntos relacionados con la seguridad nacional requieren discreción.
Tensión militar en plena crisis migratoria
Los acontecimientos se remontan a finales de julio, cuando Ceuta atravesaba una situación de fuerte presión migratoria en su frontera con Marruecos.
Según la información publicada por El País, al menos una fragata y varias patrulleras de la Marina Real marroquí accedieron a aguas españolas sin contar con la correspondiente autorización.
Las maniobras se prolongaron durante los primeros días de agosto y provocaron momentos de tensión entre las fuerzas navales de ambos países. Incluso se registró una situación en la que varias embarcaciones estuvieron cerca de colisionar.
La Armada española respondió aumentando su despliegue en las inmediaciones de Ceuta para controlar los movimientos marítimos y evitar nuevas incursiones.
De manera paralela, el Ministerio de Defensa estableció contactos con las autoridades de Marruecos para abordar la situación y poner fin a los incidentes.
Pese a ello, la ciudadanía no tuvo conocimiento de estos acontecimientos hasta octubre, cuando la prensa publicó los detalles de la presencia militar marroquí.