Observadores internacionales, como la Unión Europea y la OEA, han respaldado la transparencia y legitimidad del proceso electoral.
El jefe de la misión de la UE, Gabriel Mato, afirmó que las elecciones fueron "transparentes, bien organizadas y pacíficas".
La OEA coincidió en que los comicios se desarrollaron sin irregularidades generalizadas que pudieran alterar los resultados.
Daniel Noboa, de 37 años, hijo del empresario Álvaro Noboa, se presentó como una opción de mano dura frente al narcotráfico y la violencia.
Su campaña se vio reforzada por el temor al retorno del correísmo y por medidas como el estado de excepción.
Noboa planea impulsar una Asamblea Constituyente para reformar la Constitución de 2008, en el contexto de la violencia en el país.
Luisa González, respaldada por el expresidente Rafael Correa, rechazó los resultados y denunció fraude, solicitando un recuento de votos.
Sin embargo, no aportó pruebas concretas, y sus denuncias fueron desestimadas por las autoridades electorales y judiciales.
La contundente victoria de Noboa pone en duda la viabilidad de las denuncias de fraude y plantea un nuevo escenario político en Ecuador.