La tensión política que atraviesa España vuelve a hacerse visible en espacios ajenos al debate institucional. A pocos minutos del inicio del chupinazo y con la Plaza del Ayuntamiento de Pamplona completamente llena, numerosos asistentes comenzaron a corear "Pedro Sánchez, hijo de puta", un lema que se repite con frecuencia en distintos actos multitudinarios.
Lo que hace no mucho era habitual únicamente en manifestaciones o protestas ha terminado por trasladarse a celebraciones populares y otros eventos con gran afluencia de público. La presencia cada vez más recurrente de este tipo de cánticos pone de manifiesto el creciente clima de polarización que vive el país y un descontento que alcanza a buena parte de la ciudadanía, especialmente entre los más jóvenes.



