El liderazgo de Diana Morant en el PSOE valenciano atraviesa uno de sus momentos más delicados tras el caso Almusafes.
La denuncia por presunto acoso sexual contra el alcalde Toni González ha superado el ámbito local y sacude al partido. El episodio ha reabierto tensiones internas entre la dirección autonómica y el aparato provincial del PSOE en Valencia.
Morant exigió la dimisión inmediata del alcalde de todos sus cargos tras conocerse la denuncia de una trabajadora. González accedió solo de forma parcial al abandonar responsabilidades orgánicas, pero mantuvo la alcaldía y su acta. El alcalde se amparó en la presunción de inocencia y en la mayoría absoluta que ostenta desde hace tres mandatos.

Esta decisión marcó una primera fractura entre la ejecutiva autonómica y sectores del partido críticos con la respuesta. El dirigente de Almusafes era además una figura clave en el entorno del líder provincial, Carlos Fernández Bielsa. La creación inicial de la gestora municipal se convirtió en el epicentro de un pulso orgánico de alto voltaje.
Desde la dirección autonómica se cuestionó la composición de la gestora y se exigieron correcciones inmediatas.
El choque se produce en un contexto político adverso para Morant, con encuestas poco favorables al PSOE valenciano. Su imagen aparece vinculada a Pedro Sánchez en un momento de desgaste del Gobierno por casos de corrupción. El mensaje de “queremos votar” tras la dana ha perdido fuerza frente a un PP que ha recompuesto su liderazgo.








