El bono cultural joven concede 400 euros a quienes cumplen 18 años en el año de la convocatoria para gastarlos en cultura. La ayuda se divide en tres partes: 100 euros para consumo digital, 100 para soportes físicos y 200 para artes en vivo. Es el programa con mayor presupuesto del Ministerio de Cultura, con unos 200 millones de euros al año.
La iniciativa fue puesta en marcha en 2022 por el entonces ministro Miquel Iceta. El Gobierno lo presentó como uno de los proyectos del llamado 'renacimiento cultural'. Desde entonces el programa ha celebrado cuatro ediciones.
En total, más de 1,3 millones de jóvenes han recibido esta ayuda pública. Además, el programa cuenta con más de 3.900 entidades adheridas. En la última convocatoria se añadió la posibilidad de pagar cursos de música o comprar instrumentos.
El Ministerio de Cultura reconoce que parte del dinero se ha utilizado de forma indebida. En concreto, 479.790 euros se destinaron a usos fraudulentos en las dos primeras ediciones del programa. Entre esos usos se incluye la compra de entradas de discoteca con consumiciones.

Según Cultura, ese dinero representa el 0,3% del gasto total. El ministerio asegura que el 99,7% restante se utilizó correctamente. Aun así, el problema existe desde el inicio del bono cultural.
En la edición de 2022, el gasto indebido fue de 215.850 euros sobre un total de 71,9 millones. En 2023 la cifra alcanzó los 263.940 euros dentro de un gasto total de 88 millones. En ambos años el porcentaje irregular fue el mismo, un 0,3%.
El ministro Ernest Urtasun calificó estas cifras como 'irrisorias'. También afirmó que el uso fraudulento para pagar entradas de discoteca con consumiciones es 'escasísimo'. Según el ministro, la inmensa mayoría de jóvenes utiliza correctamente el bono.







