Son las 13.30 de la tarde y una mujer de tez morena está pendiente de las televisiones que inundan su amplio despacho. Las imágenes de la incesante búsqueda del pequeño Loan, desaparecido en extrañas circunstancias el pasado 9 de julio en la provincia argentina de Corrientes, acaparan sus plasmas.
Es el tema que monopoliza desde hace semanas la actualidad argentina restando minutos de prime time a las políticas de reactivación económica del presidente Javier Milei.
Ella es probablemente, junto a los padres del niño, la persona más preocupada en su aparición porque es la ministra de Seguridad del Gobierno de Argentina y la presión de esos medios que buscan respuestas es creciente. Por ello, ha dejado de dar entrevistas para dejar trabajar a los investigadores y no dar pistas a los malos. Ayer hizo una excepción para hablar de ese tema y del Gobierno del cambio que ella propició cuando en un gesto generoso decidió apoyar al economista argentino después de que éste le derrotase como candidata del PRO, partido liderado por Mauricio Macri. En la prensa argentina corren ríos de tinta sobre su mala relación y de sus gestos se desprende que está más cerca del proyecto libertario de Milei que de un partido que ahora trata de marcar distancias con el fenómeno Milei. De ella depende la custodia del presidente Milei que supervisa con celo y más después de que el candidato republicano Donald Trump fuese tiroteado.
Ella sabe que el huracán del argentino es imparable y que el pueblo le considera ya el único referente capaz de enderezar un transatlántico que iba a la deriva. Milei supo valorar su trayectoria como responsable del Ministerio de Seguridad con Macri y, por ello, decidió que ella tenía que ser el rostro de la mano dura contra el delincuente. También para su capacidad para guardar secretos. A esas horas en la Casa Rosada se está definiendo la forma de comunicar la reforma del Sistema de Inteligencia Nacional que se haría público ayer a última hora de la noche. A ella no se le escapa nada para no chafar el storytelling marcado por el equipo de comunicación del presidente.
Cuando le saludamos, se acerca amablemente y nos pregunta de qué parte de España somos. Su nombre es Patricia Bullrich y es una institución en la política argentina. Es después de Milei, la figura más valorada del Ejecutivo por su política de "quien la hace, la paga" que se ha traducido en una severa política antipiquetes que ha llevado a prisión a quienes causaron disturbios en junio cuando se aprobó la Ley bases con la que Milei pretende devolver a Argentina a la senda del crecimiento económico tras décadas de ruina con el kirchnerismo y el peronismo.
Bullrich sorprende en las distancias cortas pues detrás de ese perfil de ministra de armas tomar que aterra a los 'chorros' y narcos se encuentra una persona cercana y amable. Con una sonrisa con la que te gana en las distancias cortas. Antes de comenzar bromea con el hecho de que Milei le da tanta libertad, a diferencia de su anterior jefe Macri, que ni siquiera le ha mandado un retrato de él como presidente. "Para que veas cómo es Javier", matiza antes de empezar una entrevista que ha acordado sin ningún tipo de censura ni preguntas prohibidas. Porque si ella no tiene miedo a enfrentarse con los cárteles de la droga tampoco a preguntas como las que van a leer a continuación.

Negre: Empiezo con una pregunta simple que siempre le hago a los entrevistados. ¿Usted cuando se levanta por la mañana y se mira al espejo, ¿qué piensa? ¿Me puede explicar quién es Patricia Bullrich?
Bullrich: Bueno, no me miro todos los días Mirarme en el espejo de forma sistemática no lo hago porque no soy autorreferente. Yo soy una luchadora en Argentina que ha peleado por la República, por el país, por un capitalismo de orden, por un país que termine con el comunismo. Tengo una trayectoria muy lineal en esa pelea. He tenido grandes momentos, grandes batallas en esa pelea y ahora estoy al lado del presidente de Argentina, Javier Milei, que lleva esa batalla muy al fondo, más a fondo, de lo que ha sucedido a todos los últimos Gobiernos.
Negre: El otro día estuve en la manifestación contra el Gobierno de Javier Milei, porque decían los manifestantes que había personas inocentes y le hicieron quemar literalmente la ciudad para generar antidisturbios. Por ejemplo, entrevisté a uno que decía que le pagaron 7 dólares por estar ahí. ¿Qué le parece que la izquierda de Belliboni tenga que pagar a la gente para generar manifestaciones contra el Gobierno de Milei?
Bullrich: bueno, en primer lugar, los que están presos están presos por determinación de la justicia. No parece un acto o una manifestación de que la Argentina es libre, pero no puede hacerlo en la calle, no tiene que hacer las veredas, no puede decir quemar un auto, destruir una plaza, tirar cascotes contra el Congreso es un acto civilizado. Más bien es el intento por medio de la violencia de imponer una verdad que no la puede poner.Entonces, lo primero que hay que hacer es situar esto. La Argentina hacía 20 años que tenía el centro de la ciudad de Buenos Aires tomado por un grupo que se llamaba, Callejeros. Eran piquetes y que se alimentaban con la plata del mismo Estado que le da a los ciudadanos más humildes, les da la posibilidad. Parte ese subsidio las personas se lo tienen que dar a los jefes, a lo que nosotros llamamos los gerentes de la pobreza. ¿Qué hicimos nosotros contra esos gerentes de la pobreza? Hoy la mayoría que están bajo investigación, investigación de lavado de dinero, investigación de abusar el poder, de utilizar el dinero del pueblo, de la sociedad, los impuestos de los argentinos para organizar sus propias manifestaciones y con eso sacar más planes y más planes.
Es un círculo vicioso terrible. Esto que estamos repitiendo, esto lo estamos terminando. Hoy cualquiera puede venir a La Argentina, puede venir a cualquier ciudad, pero fundamentalmente a Buenos Aires que estaba todos los días tomada y andar tranquilamente por cualquier lugar de la ciudad que va a poder circular, venir a visitarlos, circular, andar. Y cuando hay una manifestación arriba de la vereda o una plaza. No se permite más tomar una calle e impedir el derecho de circulación de los ciudadanos. Y por otro lado, hemos habilitado un teléfono que es el 134, teléfono donde las personas que son fieles, que les piden algo a cambio le dicen usted va a tener un subsidio. Si usted hace lo que yo quiero que haga, cobran por eso, la llevan a la manifestación. Esa gente honesta, liberada, está libre y por eso, también es una manera de terminar con las manifestaciones, porque la persona dice antes me decían de ir a la manifestación, chico, hombre, chico, perdía perdiendo clase, tenía que pagar todavía. Me decían que el plan social que yo tenía dependía de vos. Bueno, nada de eso es verdad. En este gobierno quedó claro que la gente tiene libertad total y absoluta. No se le ha sacado el plan. Ahora se ha cambiado. Todos tienen que buscar trabajo porque tampoco los planes pueden ser eternos. Acá en la Argentina se terminaron, así que si vos contra los gerentes de la pobreza fuimos contra su dinero y su lavado de dinero, fuimos contra aquellos que invadían la calle todos los días y le dijimos a la gente ahora tiene libertad. Entonces hay mucha gente que dejó de ir a las manifestaciones.
Negre: No siente pena cuando ve las cargas policiales justificadas contra esas personas que estaban destrozando la ciudad. El otro día veía la pancarta de una joven que la ponía al lado de la del Che Guevara. Cuando el Che Guevara es un hecho que alguien no va a ser reconocido. ¿Usted siente pena cuando?
Bullrich: Bueno, a ver, desde nuestro punto de vista, desde que asumimos, las fuerzas de seguridad han tenido que actuar en varias oportunidades y en varias oportunidades ha tenido que actuar en contra de la violencia que intentaba romper todo, por supuesto. Pero siente pena que en la Argentina haya todavía personas que en vez de buscar votar una ley por medios o representantes, manifestarse de manera pacífica, lo hace con este nivel de violencia. Pero nunca se que esto antes se justificaba y ahora no se justifica más. Entonces hay un cambio cultural muy fuerte. Antes se decía bueno, hay razones para que lo hagan. Bueno, para nosotros no hay ninguna razón para la violencia y ese cambio hay ha sido determinante para que la justicia aprecie a las personas violentas. Hoy todavía, desde la marcha de la votación de la ley de base. Ya han pasado varias semanas. Hay dos personas con prisión preventiva que son las que incendiaron el auto de un periodista, lo dieron vuelta y otras que rompieron mobiliario urbano. Así que el que las hace las paga. Es así.
Negre: sabe usted que hubo algaradas en España por parte de los independentistas, quemaron un vehículo, cortaron las calles. ¿Sabe usted que todos los detenidos por terrorismo ahora mismo sean del gobierno de Izquierda. Están en libertad. Están indultados.
Bullrich: Sí, bueno, a ver, yo creo que desde mi punto de vista, la elección de la última elección de España, el PP salió, pero del sistema parlamentario que tienen el acuerdo que hizo Pedro Sánchez, que con aquellas personas que habían cometido actos contra la Constitución es que se tuvieron que excitar y que estaban excitadas y que ahora las imputen a todos. Yo creo que no solamente muestra la barbaridad de Sánchez de cuidar el poder de cualquier manera, sino que además muestra algo que no lo van a poder hacer porque estoy convencida, sigo los temas de España permanentemente. Estoy convencida, quisiera decir que una cosa es el gobierno, otra cosa es no cumplir con la Constitución.
Negre: cuando hay graves disturbios, usted ¿cómo lo sigue?, ¿Le informan, se va al despacho? Lo digo porque el ministro del Interior, del Gobierno de Pedro Sánchez, cuando hubo disturbios en Barcelona fue cazado por un medio de comunicación, en un ambiente de diversión su equipo, y fue muy criticado.
Bullrich: Bueno, nosotros tenemos aquí en el Ministerio de Seguridad, un centro de comando y control que está operado permanentemente por los miembros de las fuerzas federales de seguridad y por los funcionarios del gobierno, y estamos permanentemente que vamos monitoreando esa marcha sabiendo que la situación y por supuesto, no permitiendo que ya sea en el ámbito privado, entonces esa decisión la mantenemos a rajatabla. Así que tenemos que estar preocupados y ocupados para que nunca más la Argentina vuelva a ser un país tomado por minorías que se habían hecho dueños de esta ciudad y de muchos más.
Negre: Y le tengo que felicitar por el triunfo Argentina en la Presidencia. ¿Cómo vive el partido?
Bullrich: Bueno, felicitar a España y ahora nos tenemos que jugar la final de la Eurocopa...

Negre: Y de la Copa América. Pues fíjese que me decían personas del entorno que no se me ocurriría subir al Obelisco a celebrar el triunfo argentino e hice todo lo contrario, fui con el móvil, pero vi muchísima policía. Creo que no ha habido grandes incidentes y yo les quería felicitar. ¿Cómo fue ese dispositivo de seguridad para evitar lo que es una noche de fiesta acabase con tragedia como que se están acabando en otros lugares?
Bullrich: Eso de seguridad lo lleva delante de la policía. Yo soy de los temas de carácter social. No es que quiera hacer un campeonato, ya todos saben que el tema del público, así que el dispositivo lo hizo la Ciudad de Buenos Aires, coordinado y coordinados, coordinados, por supuesto, pero el operativo coordinado nosotros llevar adelante, porque ellos se han adaptado mucho a las normas que se pusieron más adelante en el país. Acompañan siempre los procedimientos que se llevan adelante por la Fuerza Federal que son las que están a mi cargo y trabajamos ahí. Así que si hubo alguna corrida desde que surgió, pero la verdad es que fue tranquilo, pues siendo que ahora en Colombia ha habido heridos y muertos que no sé, nunca tuvimos uno, el presidente que.
Negre: ¿Sufrió más que el tobillo de Messi?
Bullrich: No, no. De mi punto de vista. Sufrí mucho la entrada a la cancha, que nosotros acá hace muchos años tenemos un programa que se llama Tribuna Segura, entonces trabajamos mucho contra los violentos, contra los que tenemos una lista de violento para dársela. Bueno, no la cárcel, la cancha. Trabajamos mucho para que de entrada la cancha sea tranquila. Hacemos un sistema bueno los aeropuertos, porque uno va haciendo zigzag para entrar. Y acá cuando veía que estaban todos apelotonados en la entrada y dije esto va a ser un lio, en un momento yo como ministro de Seguridad, mirándolo de afuera, dije tienen que abrir las puertas. Y cuando me abrieron la puerta se salió todo, pero la verdad es que eso, eso me preocupó porque había muchas familias tanto colombianas como de otras partes de Latinoamérica y mexicanos que habían ido a ver ese partido. Eso me preocupó, pero bueno, el tobillo de Messi y son los gajes del fisio y ya sabemos que a Messi le buscan el tobillo todo el día en la calle.
Negre: ¿Tiene un jugador favorito? ¿Le gusta Maradona?
Bullrich: Messi, es para nosotros un jugador fuera de serie. Pero digamos, como jugador los dos son excelentes, pero mucho más en su conjunto, no su vida, su familia, su familia.Su filosofía. Su ideología, su forma de pensar me gusta más. Pero Maradona cuando uno lo veía solo en la cancha, solo en la cancha veíamos hasta el momento en que se retiró. Era excelente.
Negre: ¿Sabes que el presidente Milei ha invitado a los jugadores a ser los de la Casa Rosada?
Bullrich: Yo no lo he visto.Yo creo que no lo invito. Yo creo que dijo si quisieran venir, claro, me encantaría, porque le preguntaron, ¿lo conoce a Messi? Y dijo No, no lo conozco, pero si quisiera venir o si quiere, me encantaría conocerlo, pero creo que no, no los invitó porque.No quiere condicionar.
Pues es que no hay que mezclar. Ellos tuvieron una actitud muy clara con Alberto Fernández, el hay que evitarlo, entonces hay que dejar que la decisión sea de ellos. Me parece que ese es el mejor camino








