
Bono y Juan Segovia: mismas gestorías, mismo domicilio y mismo objeto social en sus sociedades dominicanas
Juan Segovia, exdiputado del PSOE en la Asamblea de Madrid, se ha convertido en la figura clave de José Bono en República Dominicana
Las cuatro offshores dominicanas del exministro socialista José Bono comparten domicilio con otra sociedad abierta por Juan Segovia, exdiputado del PSOE en la Asamblea de Madrid y hombre próximo a Ángel Gabilondo. La coincidencia de dirección, gestoría y objeto social sitúa bajo el foco a ambos dirigentes en un momento de máxima tensión política, marcado por las exclusivas publicadas por El Español y otros medios sobre presuntas irregularidades en el entorno socialista.
Según consta en el registro oficial de la Oficina Nacional de la Propiedad Industrial (ONAPI), Bono figura como titular de cuatro sociedades radicadas en Santo Domingo: Teivelpir RD, Veleta Sociedad, Vetapir y Grupo Tiseck. Todas ellas fueron constituidas entre septiembre y octubre de 2020, apenas veinte días después de que el presidente dominicano, Luis Abinader, le concediera la nacionalidad del país caribeño.
Así lo publicaba en 2021 OkDiario.

Por su parte, Juan Segovia constituyó el 9 de noviembre de 2020 la sociedad Atitlan, también en República Dominicana. Lo hizo con la mediación de la misma gestora utilizada por Bono y con la participación del abogado dominicano Williams Alberto Jiménez Villafaña, especializado en compañías aseguradoras. Pero el dato más llamativo no es solo la cercanía temporal en la creación de estas mercantiles, sino que todas comparten exactamente el mismo domicilio: la suite 201 del edificio ‘Centre One’, en el exclusivo barrio de La Yuca, en Santo Domingo.
La coincidencia no termina ahí. El objeto social de las sociedades es idéntico: “Asesoramiento técnico, económico, laboral, fiscal, financiero y de gestión específica a empresas, así como la prestación de servicios de consultoría integral en materia de posicionamiento estratégico y desarrollo del negocio ante los mercados nacionales e internacionales”. Una formulación amplia que permite operar prácticamente en cualquier ámbito empresarial.
Aunque República Dominicana no figura oficialmente como paraíso fiscal, expertos en tributación subrayan que el país aplica una política flexible para justificar operaciones financieras internacionales y que su sistema bancario ofrece condiciones ventajosas a determinados perfiles de clientes. La apertura de sociedades en este contexto contrasta con el discurso público mantenido durante años por dirigentes socialistas contra la evasión fiscal y las cuentas en el extranjero.

En el caso de Segovia, el contraste resulta especialmente evidente. En el pasado criticó duramente al PP por las cuentas fuera de España de su ex tesorero, Luis Bárcenas, y arremetió contra la supuesta evasión fiscal de Juan Carlos Monedero, cofundador de Podemos. Hoy, sin embargo, su nombre aparece vinculado a una sociedad domiciliada en el mismo edificio que las empresas de su antiguo referente político.
Segovia medró en el PSOE bajo la protección de José Luis Rodríguez Zapatero y del propio Bono, y tuvo como principal valedor a Tomás Gómez, ex líder del PSOE madrileño. Este último quedó apartado tras varios escándalos, entre ellos el sobrecoste del tranvía de Parla, que según el Tribunal de Cuentas alcanzó un incremento del 37,9%.
La revelación de estas coincidencias empresariales se produce en un clima político especialmente convulso, con investigaciones periodísticas que examinan con lupa las actividades económicas de antiguos y actuales cargos públicos. La aparición de estas offshores compartiendo sede en Santo Domingo añade un nuevo capítulo a la polémica y reabre el debate sobre la coherencia entre el discurso político y las decisiones financieras privadas.
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