El viaje oficial de Pedro Sánchez y Begoña Gómez a China ha quedado marcado por la coincidencia con el procesamiento de la mujer del presidente. Desde el Ejecutivo se ha señalado directamente al juez instructor, al que acusan de haber hecho pública la decisión en pleno desplazamiento institucional.
Sin embargo, el calendario judicial invita a otra lectura. Todo apunta a que el entorno del presidente conocía que la resolución estaba al caer, lo que resta peso a la idea de una coincidencia inesperada.
De hecho, más que sorpresa, lo que se ha visto en las últimas horas es una estrategia clara de reacción política ante un escenario que ya se daba por hecho.
Un calendario que hacía previsible la decisión
El juez tenía de plazo hasta el 16 de abril para cerrar esta fase de la investigación, tras una prórroga de seis meses. Con el viaje a China iniciado días antes y previsto hasta el 15, la coincidencia entre ambos momentos era, en la práctica, inevitable.
Pese a ello, desde el Gobierno se ha insistido en que el auto se conoció el mismo día que el resto de ciudadanos. Una versión que ha generado dudas, sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes de este mismo caso.







