La Asociación Valencia Acull ha sido objeto de escrutinio debido a la gestión de los más de un millón de euros que recibe en ayudas públicas. De acuerdo con la información disponible, un 70% de estos fondos se destina a sueldos, lo que ha generado críticas sobre el uso desproporcionado de recursos para el pago de salarios en lugar de destinarse a proyectos comunitarios. Esta organización, presidida por Ángela Pedraza Munar, quien ha tenido vínculos con el partido Podemos-Izquierda Unida, ha sido señalada por su escasa transparencia en la gestión de los fondos.
Un análisis detallado del presupuesto de Valencia Acull revela que de los 1.069.000 euros anuales que recibe, solo un 3% proviene de ingresos propios, mientras que el 97% restante proviene de diferentes fuentes de financiación pública a nivel estatal, autonómico, local y europeo. Este hecho ha generado preocupación sobre la dependencia de la entidad de ayudas gubernamentales y su capacidad para operar de manera autosuficiente.







