
Así reaccionan miembros del Gobierno a las preguntas de Vito Quiles tras el envío a prisión de Ábalos
Con Ábalos y Koldo García en prisión, muchos ciudadanos esperan explicaciones
El ingreso en prisión de José Luis Ábalos y su ex asesor Koldo García ha sacudido al panorama político. Ambos han sido enviados a prisión provisional sin fianza por presunto riesgo de fuga, tras la decisión del Tribunal Supremo.
La caída de dos figuras clave del anterior aparato organizativo del Gobierno sorprendió por su rapidez y crudeza. Sin embargo, lo que ha llamado tanto la atención como la prisión en sí es la reacción de los miembros del Ejecutivo. Especialmente cuando se les interpela directamente.
El periodista Vito Quiles intentó una respuesta pública. Preguntó a representantes del Gobierno si este era el prometido Ejecutivo que venía a regenerar la política.

También quiso saber cómo justificaban que dos secretarios de organización acabaran tras los barrotes. Las cámaras estaban listas.
Pero todo lo que obtuvieron fue silencio. No hubo réplicas, ni matices, ni excusas.
Ese silencio se ha interpretado como una estrategia de contención. Dentro del Gobierno y del partido, saben que las imágenes de Ábalos y Koldo entrando en prisión debilitan la narrativa de renovación. Las preguntas de Quiles, por tanto, desnudaban una contradicción: un Ejecutivo que prometió cambio, ahora manchado por un escándalo mayúsculo.
Con Ábalos y García en prisión, muchos ciudadanos esperan explicaciones. Quieren saber por qué el supuesto compromiso con la transparencia no frenó lo que hoy investiga la Justicia.

Sin embargo, en los pasillos oficiales reina la prudencia. Nadie se atreve a abrir la boca. Prefieren mantenerse en un discreto mutismo mientras se analiza la situación.
Este silencio, asimismo, genera nuevas dudas. A ojos de la opinión pública, no se percibe sinceridad, sino una combinación de evasión y falta de respuesta.
La decisión de prisión provisional llegó después de que la Fiscalía y las acusaciones populares reclamaran medidas. Contra Ábalos y Koldo por supuestos delitos graves: organización criminal, cohecho, malversación, tráfico de influencias y uso de información privilegiada.
Mientras tanto, la convulsión social se mezcla con la política. Muchos ven en este caso una traición a la promesa de regeneración. Otros lo consideran una prueba de que la Justicia opera sin excepciones.
Pero en un punto coinciden: la falta de respuestas desde el Ejecutivo ha pasado de ser prudencia a debilidad.
Las imágenes de Ábalos y Koldo en prisión ya circulan. Las preguntas de Vito Quiles, directas, incómodas, quedaron sin contestar. Y el Gobierno mantiene un silencio que, en estas circunstancias, pesa más que cualquier declaración oficial.
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