Lanzarote ha sido el refugio elegido por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su familia para disfrutar de sus vacaciones en los últimos años. Concretamente en La Mareta, un impresionante palacio ubicado en la localidad de Teguise. Este complejo, rodeado por el mar y jardines exóticos de arena volcánica, cactus y palmeras, no solo es un lugar de descanso, sino también un espacio cargado de historia y simbolismo.
El origen de La Mareta se remonta a finales de los años setenta. El rey Hussein de Jordania decidió construir esta majestuosa residencia en la costa de Teguise. Sin embargo, el monarca nunca llegó a habitar el palacio, siendo su hijo el único miembro de la familia real jordana que lo utilizó brevemente durante su luna de miel.
En 1989, en un gesto de amistad y buena voluntad, el rey Hussein decidió ceder la propiedad al rey Juan Carlos I de España. A partir de entonces, La Mareta pasó a formar parte del Patrimonio Nacional, lo que la convirtió en un activo del Estado español.

A lo largo de los años, La Mareta ha servido como residencia de vacaciones para diversas personalidades políticas de alto nivel, tanto nacionales como internacionales. Entre ellos, destacan los cancilleres alemanes Helmut Kohl y Gerhard Schröder, quienes encontraron en este lugar la privacidad y tranquilidad que buscaban para descansar lejos del ajetreo político. Pero sin duda, en la actualidad, es Pedro Sánchez quien ha hecho de este enclave uno de sus destinos favoritos para sus vacaciones.
El entorno de La Mareta es uno de sus mayores atractivos. Ubicada a orillas del Atlántico, esta residencia ofrece vistas espectaculares del océano, enmarcadas por un paisaje único de la isla de Lanzarote. Los jardines están cuidadosamente diseñados con elementos locales como la arena volcánica y las plantas autóctonas.
La decisión de Sánchez de elegir La Mareta como su lugar de descanso no es casual. Además de su belleza natural, el palacio ofrece las garantías de seguridad y privacidad necesarias para un líder político de su calibre. Durante su estancia, el presidente y su familia pueden disfrutar de todas las comodidades de este lujoso complejo, lejos de las miradas indiscretas.









