Durante esta semana, el presidente Pedro Sánchez ha estado de gira por Mauritania, Gambia y Senegal. Hecho que ha desencadenado la primera gran disputa interna en la coalición gobernante entre el PSOE y Sumar.
De este modo, se evidencian las fracturas significativas en el enfoque del Gobierno sobre la política migratoria. Esta confrontación deja al descubierto las tensiones internas. Y también la inconsistencia en el discurso del PSOE respecto a la gestión de la inmigración ilegal.
El choque comenzó cuando Sánchez, durante su visita a Senegal, defendió la necesidad de devolver a los inmigrantes ilegales. Este enfoque generó críticas inmediatas por parte de sus socios de gobierno.
Yolanda Díaz, líder de Sumar, expresó su total desacuerdo con las declaraciones del presidente. Además, planteó una diferencia fundamental en la visión que ambas formaciones tienen sobre cómo abordar la inmigración.
Sumar, que ha mantenido una postura crítica hacia las políticas de inmigración del PSOE, no perdió tiempo en responder. El viernes, el partido de Díaz tocó un tema particularmente sensible para los socialistas: la Iniciativa Legislativa Popular (ILP).
Esta iniciativa busca la regularización de más de medio millón de inmigrantes que residen en España de manera irregular desde 2021 o antes. Esta propuesta cuenta con el respaldo de más de 700.000 firmas. Y actualmente, está siendo motivo de tensión dentro del Gobierno.
Aunque el PSOE votó a favor de que la ILP continuara su tramitación parlamentaria, el partido dejó claro que presentaría enmiendas para modificar su contenido.
Sin embargo, la iniciativa sigue paralizada en el Congreso. Esto ha provocado que Sumar registre una serie de preguntas en la Cámara Baja. Así buscan esclarecer las intenciones del PSOE y forzar un avance en la tramitación.








