Un preocupante fenómeno ha alertado a los servicios sociales y a la Ertzaintza en Vizcaya. Padres marroquíes están trayendo a sus hijos menores de edad a Bilbao. Luego, los dejan solos para que ingresen en centros de acogida para menores extranjeros no acompañados, conocidos como menas.
De esta forma, buscan aprovechar la red de protección foral. Este caso ha generado alarma por el posible abuso de un sistema diseñado para ayudar a niños vulnerables.
La práctica se ha detectado con más frecuencia en los últimos meses. Familias de clase media marroquí llegan en avión con visados válidos. Aterrizan en el aeropuerto de Loiu y guían a sus hijos hasta las comisarías.
Allí, los menores piden ayuda y los padres regresan rápido a Marruecos. Un responsable foral lo compara con un "Erasmus gratuito". Critica cómo se usa la tutela pública para fines no previstos.
Hasta hace unos años, los menas venían de zonas pobres. Eran hijos de agricultores o pastores en Marruecos o Argelia. Hoy, el perfil cambia, muchos proceden de ciudades como Casablanca o Tinghir.

Algunos padres son abogados o tienen cargos políticos. Un portavoz de la comunidad marroquí en Vizcaya confirma varios casos. Sin embargo, aclara que la mayoría de los chicos aún viven en la calle.
Los menores llegan bien preparados. En redes sociales, reciben consejos, les dicen que oculten su pasaporte o visado durante los primeros tres meses, así evitan que los descubran. Después, muestran su CNIE, el documento de identidad marroquí.







