El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa, Begoña Gómez, han elegido nuevamente el Palacio de las Marismillas, en pleno Parque Nacional de Doñana, como destino para disfrutar de sus vacaciones de Semana Santa. Este enclave, ubicado en el término municipal de Almonte (Huelva), es una de las residencias oficiales más exclusivas del Estado y ha sido utilizado por distintos presidentes para estancias privadas y encuentros institucionales.

Un enclave privilegiado en Doñana
El palacio se encuentra en el extremo sur del Parque Nacional de Doñana, uno de los espacios naturales más importantes de Europa. Rodeado de marismas, dunas y fauna protegida, el entorno garantiza privacidad y seguridad, lo que lo convierte en un destino habitual para altos cargos del Gobierno.
El acceso a la finca no es sencillo. Se puede llegar cruzando el río Guadalquivir en embarcación desde Sanlúcar de Barrameda o por una ruta terrestre condicionada por las mareas, lo que refuerza su carácter aislado.
Una residencia histórica y exclusiva
El Palacio de las Marismillas cuenta con más de 10.000 hectáreas y presenta un estilo colonial inglés. Su construcción se remonta a la división del antiguo Coto de Doñana, impulsada inicialmente por el bodeguero Guillermo Garvey, aunque no se completó hasta que la propiedad pasó a manos del duque de Tarifa.
Desde finales de los años 80, la finca es patrimonio del Estado, y desde 1992 funciona como residencia protocolaria del Gobierno. En su interior dispone de 18 habitaciones con baño privado, amplios salones, comedor principal y piscina, además de acceso directo a una playa privada.

Entre sus estancias destaca la conocida como “suite Blair”, bautizada tras la visita del ex primer ministro británico Tony Blair en 1998.







