Mientras el PSOE se llena la boca hablando de feminismo y protección a las víctimas, uno de sus alcaldes acaba de ser investigado por hacer exactamente lo contrario. La Agencia Antifraude de la Generalitat Valenciana ha abierto un expediente sancionador contra el alcalde de Almussafes, Toni González, por hostigar y represaliar a una empleada del ayuntamiento. Su delito: haberle denunciado por acoso laboral y sexual.
El caso es tan grave que Antifraude no solo investiga al regidor. También exige que la trabajadora sea readmitida de inmediato en su puesto. La agencia ha detectado un patrón claro de acoso y venganza institucional contra la denunciante. Y lo califica de infracción muy grave.
La resolución, emitida este lunes, abre expediente sancionador no solo contra González sino también contra los responsables de la empresa pública municipal EMPSA, donde trabajaba la denunciante y de la que fue despedida tras señalar al alcalde.
UN PATRÓN DE REPRESALIAS, NO UN HECHO AISLADO
Antifraude es contundente: "No estamos ante un hecho aislado". El informe dibuja una secuencia que no deja lugar a dudas. Primero, la trabajadora denuncia irregularidades y obtiene protección de la Agencia ante el riesgo de represalias. Después, lejos de neutralizarse el ambiente hostil, continúa el descrédito contra ella. La Agencia pide que cesen los actos lesivos. Y aun así, la escalada termina con su despido.
Para Antifraude, ese despido fue una venganza. Y encima basada en un argumento falso. La empresa pública alegó que la trabajadora había revelado datos privados al distribuir documentos internos. Pero la propia Agencia desmonta esa excusa: el documento ya estaba publicado en la web de la empresa antes de que ella lo reenviara.







