
Albares acumula 19 ausencias y elude dar explicaciones al Senado
El PP solicitó la comparecencia del ministro el 4 de febrero, pero el Ministerio aún no ha fijado ni fecha ni hora para su intervención
José Manuel Albares lleva dos meses sin comparecer en la Comisión del Senado para explicar los ceses arbitrarios de diplomáticos.
La Asociación de Diplomáticos Españoles (ADE), que representa a casi mil profesionales, alzó la voz contra esta práctica en enero.
El PP solicitó la comparecencia del ministro el 4 de febrero, pero el Ministerio aún no ha fijado ni fecha ni hora para su intervención.
Alicia García, portavoz popular, exigió que Albares rinda cuentas por los ceses injustificados en el servicio exterior español.
El PP reclama que se garantice profesionalidad, mérito y neutralidad en la acción exterior de España, sin sesgos ni vendettas.

Los populares denuncian que los ceses no han seguido criterios objetivos ni han sido gestionados con la transparencia necesaria.
Uno de los casos más graves fue el cese del embajador en Corea del Sur, Guillermo Kirkpatrick, tras reunirse con Ayuso.
Kirkpatrick fue destituido por no pedir autorización al Ministerio antes de su encuentro con la presidenta madrileña.
Pero no fue el único: Albares también cesó al embajador en Croacia, Juan González Barba, y al de Bruselas, Alberto Antón.
Ninguno de estos ceses ha sido explicado oficialmente, lo que ha provocado un clima de tensión dentro del cuerpo diplomático.
El ministro se niega a dar explicaciones en el Senado, donde el PP tiene mayoría absoluta y puede exigirle responsabilidades.
Con 19 ausencias acumuladas, Albares es el ministro que más veces ha evitado comparecer en esta legislatura.
La Oficina de Información Diplomática no ha respondido a las preguntas de los medios sobre la incomparecencia del ministro.
Este silencio institucional se ha convertido en la norma cada vez que se solicita información sobre decisiones polémicas. Desde 2022, los medios han documentado las represalias internas impulsadas por Albares contra diplomáticos críticos.
Fuentes del Ministerio afirman que el ministro lleva una libreta personal con los nombres de quienes considera “desleales”. En los pasillos del Palacio del Marqués de Salamanca llaman a ese cuaderno “el cuaderno de Montecristo”.
Albares, lejos de ejercer liderazgo, estaría actuando por rencor personal, usando el poder para castigar disidencias internas.
Los diplomáticos temen que la política exterior se esté convirtiendo en un campo de ajustes de cuentas personales. Los ceses no responden a necesidades del servicio, sino a una lógica de control político y purga encubierta.
El silencio del ministro y su negativa a comparecer agravan la crisis interna del Ministerio de Asuntos Exteriores. Mientras la ADE sigue exigiendo explicaciones, Albares opta por el mutismo institucional y la ausencia deliberada.
El PP prepara nuevas iniciativas parlamentarias para forzar la comparecencia del ministro cuanto antes. La política exterior de España no puede depender de los humores ni de las listas negras del titular de Exteriores.
La falta de transparencia de Albares erosiona la imagen internacional de España y socava el prestigio diplomático. Desde la oposición advierten: si el ministro sigue sin dar la cara, pedirán su reprobación formal en el Senado.
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