A pesar de que Madrid recibe una financiación per cápita similar a la catalana, no se beneficiará de los ajustes adicionales que Hacienda ha concedido a otras comunidades.
La razón es que la región ha gestionado sus recursos de manera acorde a su recaudación, sin incurrir en un endeudamiento excesivo. En contraste con otras autonomías, Madrid no recurrió al Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), sino que acudió directamente a los mercados. Como resultado, la reducción de deuda por habitante será de 1.235 euros, lo que la sitúa 461 euros por debajo de la media nacional.
La letra pequeña que perjudica a Madrid
Otro aspecto perjudicial para Madrid es una cláusula del acuerdo que establece que, si la comunidad acepta adherirse a la medida, recibirá una cantidad aún menor de la inicialmente prevista. Esto supone una penalización adicional para aquellas autonomías que han logrado mantener una estabilidad financiera sin recurrir a endeudamientos excesivos.
En particular, el apartado tercero, punto cinco del documento. Este señala que la asunción de deuda solo cubrirá el capital pendiente, sin incluir los intereses acumulados ni otros gastos relacionados. Esto significa que Madrid deberá seguir asumiendo los intereses generados, que son más elevados que los del Estado dentro del FLA.
Como resultado, la región deberá afrontar estos costos financieros, beneficiando así a los acreedores, como los bancos, en los casos de amortización anticipada.
En conclusión, mientras que la deuda consolidada del Estado aumentará y la de las comunidades disminuirá, Madrid estará a la cola. Será la que menos ventajas obtenga de esta condonación debido a la necesidad de cancelar su deuda de manera anticipada.