Es el turno de José Luis Ábalos para declarar en el Tribunal Supremo. Durante su declaración, aseguró que fue Víctor de Aldama, empresario también investigado, quien le presentó a su expareja Jéssica Rodríguez, aunque ambos implicados lo han negado. A raíz de ello, Ábalos defiende que pudo haber presiones en el entorno del caso y sostiene: “Ella no dice eso si no se la ha coaccionado”.
Tras su ruptura sentimental, que el exministro sitúa de forma “muy brusca” entre 2018 y 2019 —y en la que afirma haber conocido el término “ghosting”—, Ábalos optó por no mantener contacto directo con su expareja. Según explicó, cualquier mensaje o comunicación que llegaba de ella lo redirigía a su entonces colaborador Koldo García.
En su declaración, también negó de manera rotunda haber participado en la contratación de Jésica Rodríguez en la empresa pública Ineco, así como haber abordado ese asunto con la ex presidenta de Adif, Isabel Pardo de Vera. Relató que fue él quien entregó su currículum a Koldo García con la idea de ayudarla a encontrar trabajo en el ámbito privado, al considerar que el sector público no era la opción más adecuada. Añadió que Rodríguez llegó a realizar tareas para Joseba García, hermano de Koldo, en modalidad telemática, y aseguró que en ningún momento tuvo señales de incumplimiento de sus funciones.
Por otro lado, Ábalos criticó el tratamiento mediático del caso y el impacto en su vida personal, asegurando sentirse expuesto hasta el punto de haberse convertido, en sus palabras, en “carne de meme” tras la difusión de aspectos de su intimidad y la de su expareja. Defendió que su relación con Rodríguez fue auténtica y dijo sentir malestar al verla declarar en el juicio. También cuestionó que ella reconociera haber percibido un salario sin trabajar, algo que, según su versión, no encaja con su comportamiento habitual, ya que se preocupaba por registrar su jornada laboral. A su juicio, estas declaraciones solo pueden explicarse por una supuesta estrategia de presión y deterioro previo.