La vía une los municipios de Sariñena y Caspe atravesando de norte a sur varios términos municipales, entre ellos Castejón de Monegros, Bujaraloz y Peñalba
La carretera autonómica A-230 afronta la fase decisiva de su remodelación integral. El Gobierno de Aragón prevé concluir las obras entre los meses de noviembre y diciembre, una actuación que transformará una de las principales conexiones del territorio y mejorará la seguridad vial entre las comarcas de Los Monegros y Bajo Aragón-Caspe.
La vía une los municipios de Sariñena y Caspe atravesando de norte a sur varios términos municipales, entre ellos Castejón de Monegros, Bujaraloz y Peñalba. Se trata de una carretera estratégica para el tráfico local y el transporte de mercancías, motivo por el que el Ejecutivo autonómico ha impulsado un proyecto de modernización integral.
El director general de Carreteras e Infraestructuras, Miguel Ángel Arminio, ha visitado los trabajos que se desarrollan en el punto kilométrico 46, a la altura de Castejón de Monegros. Durante la inspección comprobó el avance de los trabajos de extendido del nuevo firme y supervisó el estado general de la actuación.
Según explicó el responsable autonómico, las obras avanzan conforme al calendario previsto y cumplen con los estándares de calidad establecidos en el proyecto. Además, destacó que las medidas de seguridad implantadas durante la ejecución son las adecuadas para garantizar el desarrollo de los trabajos.
El Gobierno de Aragón prevé concluir las obras entre los meses de noviembre y diciembre
La intervención supone una transformación completa de la carretera. El proyecto contempla la ampliación de la plataforma, la mejora del trazado y la eliminación de numerosos puntos conflictivos que dificultaban la circulación y reducían la seguridad de los conductores.
Uno de los principales cambios será el incremento del ancho de la calzada. La antigua vía disponía de unos cinco metros de anchura y presentaba numerosas curvas. Tras la remodelación contará con siete metros de calzada, distribuidos en dos carriles de 3,5 metros cada uno, además de arcenes.
Estas mejoras permitirán una circulación más cómoda, reducirán el riesgo de accidentes y facilitarán el paso de vehículos pesados que utilizan esta carretera para conectar distintos puntos del territorio aragonés.
En la actualidad, las máquinas trabajan en la ejecución de una nueva base mediante una mezcla de material seleccionado con cemento. Esta técnica proporciona una superficie mucho más resistente antes de aplicar las capas de asfalto y el firme definitivo.
El Gobierno de Aragón prevé concluir las obras entre los meses de noviembre y diciembre
Desde la Dirección General de Carreteras destacan que este sistema aumenta la durabilidad del pavimento y reduce las necesidades de mantenimiento a largo plazo, mejorando el comportamiento de la infraestructura frente al intenso uso diario.
Miguel Ángel Arminio subrayó que la base constituye uno de los elementos más importantes de cualquier carretera y afirmó que la solución elegida permitirá disponer de una infraestructura más robusta y preparada para soportar el paso del tiempo.
Cuando finalicen los trabajos, la A-230 ofrecerá mejores condiciones de seguridad, mayor capacidad y una circulación más fluida. La previsión del Gobierno de Aragón es abrir completamente la carretera renovada antes de finalizar el año, cumpliendo así los plazos inicialmente establecidos para esta importante actuación.