La situación penitenciaria de los presos de ETA ha cambiado de forma sustancial en los últimos años. Según datos facilitados por fuentes de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT), el número total de reclusos vinculados a la banda ha descendido. Pero la progresión de grado y su concentración en cárceles del País Vasco y Navarra ha generado una profunda inquietud entre las víctimas.
En 2025, el total de presos de ETA se sitúa en 125. De ellos, ninguno permanece ya en primer grado —el régimen más restrictivo—. Mientras que 58 están clasificados en segundo grado, 54 han accedido al tercer grado y 12 se benefician del artículo 100.2 del Reglamento Penitenciario. Una fórmula de flexibilización individualizada similar a la concedida recientemente a Txeroki. Además, uno permanece sin clasificar.

Del total, 121 internos se encuentran en centros del País Vasco. El reparto territorial es el siguiente: 41 en Álava, 11 en Guipúzcoa y 2 en Bilbao en segundo grado; en tercer grado hay 9 en Álava, 28 en Guipúzcoa y 17 en Bilbao.
A ellos se suman 4 presos en segundo grado en Navarra. Según las mismas fuentes, 21 de los reclusos están en libertad condicional.
Comparativa con 2019: un cambio radical
La comparativa con 2019 refleja un giro evidente en la política penitenciaria. Entonces había 222 presos de ETA en cárceles españolas. De ellos, 166 estaban en primer grado, 56 en segundo grado, 8 sin clasificar y ninguno había accedido al tercer grado.








