(Biógrafo de Fernando Arrabal)
Nació en un país que no sabía dónde esconder sus sombras.
España, en 1932, era un animal inquieto que ya olía la guerra antes de que la guerra llegara. Un país que discutía como si discutiera contra sí mismo en un espejo roto. En ese clima de presagios, de periódicos que se encendían solos en los cafés, de aldeas que amanecían con rumores de fuego y de plazas de toros donde los políticos gritaban más que los toros, nació Fernando Arrabal: un niño destinado a escuchar lo que España no quería oír.







