
España, alta velocidad sin mantenimiento: cuando la propaganda mata la verdad
La opinión de Javier García Isac de hoy, martes 20 de enero de 2026
Desde el Gobierno se repite como un mantra que España es uno de los países de Europa con más de 4.000 kilómetros de alta velocidad. El dato, cierto en bruto, oculta deliberadamente el detalle decisivo: somos también el país que menos invierte en el mantenimiento de esas vías en proporción a los kilómetros que tiene. Mucho escaparate, poca responsabilidad. Mucho titular, poco acero revisado.
Ese es el truco del trilero. Enseñar la carta brillante mientras se esconde la mano sucia. Porque la alta velocidad no se mide por kilómetros inaugurados, sino por kilómetros cuidados. Y ahí, el balance del Ejecutivo —con Óscar Puente al frente del Ministerio— es demoledor.
De la propaganda al apagón permanente
Lo hemos visto ya con apagones, con averías en cadena, con retrasos normalizados y con una red ferroviaria tensionada hasta el límite. Todo lo que tocan lo politizan, lo convierten en relato y lo vacían de gestión. El mantenimiento —caro, silencioso, sin fotos— no vende. Inaugurar tramos, sí.
Esa lógica de propaganda no es nueva. Ahí está el precedente del Yak-42, el ejemplo más brutal de negligencia de Estado y huida de responsabilidades. Ahí está el 11-M, convertido en arma política durante años, utilizado una y otra vez para sacar rédito y no para llegar hasta el fondo. Siempre el cálculo, nunca la verdad.
Adamuz: cuando fiscalizar molesta
Y cuando ocurre una tragedia hoy, como en Adamuz (Córdoba), la reacción se repite. No se responde con datos, sino con consignas. No se investiga, se señala. No se asumen errores, se acusa a quien se atreve a fiscalizar. Pretenden imponernos el silencio por “lealtad institucional”, como si preguntar fuese traicionar.
No. No es momento de lealtades institucionales.
Es momento de saber la verdad.
Es momento de depurar responsabilidades.
Es momento de mirar a los ciudadanos a los ojos y decirles qué ha fallado y por qué.
“Nos va la vida en ello”
Lo dijo Carmen Calvo en otra época, y la frase cobra hoy todo su sentido: “nos va la vida en ello”. Literalmente. Porque cuando se recorta en mantenimiento, cuando se prioriza el relato sobre la seguridad, cuando se castiga la crítica y se premia la obediencia, el riesgo se instala en las vías.
España no necesita más propaganda ferroviaria.
Necesita técnicos, presupuesto y verdad.
Necesita menos marketing y más tornillos revisados.
O ellos o nosotros
Lo que resulta intolerable no es solo la gestión de un ministro concreto, sino un modelo de poder encarnado por Pedro Sánchez: propaganda, victimismo y huida hacia adelante. Un Gobierno que vive del relato y huye de la responsabilidad.
Por eso, hoy más que nunca, no es una cuestión ideológica, es una cuestión vital.
O ellos o nosotros.
O la propaganda o la verdad.
O el mantenimiento o la tragedia.
Y por respeto a las víctimas, por dignidad institucional y por puro sentido común, este Gobierno debe caer. Cuanto antes.
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