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Choque nocturno de trenes con vagones descarrilados y gravemente dañados sobre la vía
OPINIÓN

Óscar Puente: del Ministerio de Transportes al tuit, y del tuit al desastre ferroviario

La opinión de Javier García Isac de hoy, lunes 19 de enero de 2026

España asiste, con dolor y con rabia, a las consecuencias de una gestión política irresponsable que ha convertido el Ministerio de Transportes en un juguete ideológico, propagandístico y tuitero. El grave accidente ferroviario ocurrido en Córdoba, con al menos 39 víctimas mortales,152 heridos y 5 muy graves (cifras provisionales), no es un hecho aislado ni un infortunio imprevisible: es el resultado lógico de años de degradación institucional, de incompetencia política y de sectarismo militante.

Al frente de ese desmantelamiento se encuentra Óscar Puente, un ministro más preocupado por la gresca digital, el insulto y la propaganda en redes sociales que por garantizar seguridad, mantenimiento e inversión real en las infraestructuras que sostienen la vida cotidiana de millones de españoles.

De Ábalos al tuitero Puente: la caída libre de Transportes

El Ministerio de Fomento —hoy rebautizado como Transportes— ya había sido profundamente dañado durante la etapa de José Luis Ábalos, hoy en prisión, símbolo de una era de corrupción, nepotismo y degradación moral. Aquella etapa será recordada por colocar directivos y cargos no por su capacitación técnica, sino por afinidades personales, favores y lealtades obscenas. Ahí está el caso de Isabel Pardo de Vera, expresidente de ADIF, también investigada por corrupción, como emblema de esa forma de gobernar.

Con Óscar Puente, lejos de corregirse el rumbo, la decadencia se ha acelerado. Donde debía haber rigor técnico, hay chistes. Donde debía haber planificación, hay trincheras ideológicas. Donde debía haber silencio y trabajo, hay insultos y sarcasmo en Twitter/X.

Los datos del desastre (y los muertos ponen rostro a las cifras)

Desde la llegada de Óscar Puente al ministerio, los datos que circulan —y que el Gobierno se esfuerza en minimizar— dibujan un panorama demoledor:

Entre 200 y 250 accidentes ferroviarios significativos,

45 a 55 descarrilamientos,

entre 800 y 1.000 trenes averiados,

35.000 a 45.000 trenes con retrasos superiores a 15 minutos.

Estas cifras no son “ruido mediático”: son vidas truncadas, familias destrozadas y trabajadores que juegan a la ruleta rusa cada día. Y el accidente de Córdoba, con su saldo trágico, es la confirmación más cruel de una política que ha antepuesto la ideología climática, la propaganda y la lealtad al jefe por encima de la seguridad.

La huida hacia adelante: culpar al usuario

El cinismo del ministro alcanza cotas insoportables. Primero nos dicen que no podemos usar el coche. Después, que el avión es inmoral. Nos empujan al tren como única alternativa “sostenible”. Y cuando el sistema colapsa, cuando hay retrasos, averías y accidentes, la culpa es del ciudadano: “viajan demasiadas personas”, dicen.

Es decir, si muere gente, es porque ustedes viajan mucho. Esta lógica perversa, propia de regímenes fallidos, resume el pensamiento que hoy gobierna España: el problema nunca es la gestión, el problema siempre es el pueblo.

Un ministro que no gobierna: tuitea

Óscar Puente es el ministro tuitero por excelencia. Su despacho está en la red social; su tiempo, en el insulto; su obsesión, en la confrontación. No gestiona, milita. No planifica, provoca. No asume responsabilidades, se esconde tras consignas.

Y por eso no será cesado. Porque en el régimen de Pedro Sánchez la competencia no importa. Lo único que cuenta es la lealtad al líder, al “gran timonel”, al conductor del sanchismo. Puente no está ahí por su capacidad, sino por su fidelidad canina y por su utilidad como ariete mediático.

Memoria, justicia y respeto para las víctimas

Hoy, lo primero es recordar a las víctimas de Córdoba, a sus familias, a los heridos que luchan por sobrevivir y a los profesionales del ferrocarril que llevan años advirtiendo de lo que estaba pasando. Ellos sí merecen respeto. Ellos sí merecen verdad. Ellos sí merecen responsabilidades.

Óscar Puente debería haber sido cesado de inmediato. No mañana. No tras una comisión. Hoy. Cada minuto que continúa en el cargo es una burla a los muertos y una amenaza para los vivos.

España no necesita ministros con dos pistolas imaginarias en la cintura, una para disparar tuits y otra para jugar a los trenecitos ideológicos. España necesita gestores, técnicos, responsabilidad y verdad. Y eso es, precisamente, lo que este Gobierno es incapaz de ofrecer.

El problema no es solo Óscar Puente.

El problema es un régimen que ha confundido gobernar con provocar.

Y mientras no se ponga fin a esta pesadilla, los raíles seguirán acumulando sangre.

➡️ Opinión

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