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Mujer de cabello largo y lacio hablando frente a varios micrófonos de diferentes medios de comunicación durante una rueda de prensa
OPINIÓN

Se le borró la sonrisa a la fontanera de Ferraz: cae una pieza más del sistema corrupto del PSOE

La caída de la fontanera de Ferraz y la podredumbre del sistema socialista

La detención de Leire Díez destapa la cloaca socialista: enchufes, empresas públicas, pendrives, fontanería política y un partido rodeado de imputados, escándalos sexuales y corrupción estructural mientras Sánchez aguanta atrincherado en el poder

La caída de la fontanera de Ferraz y la podredumbre del sistema socialista

Hoy ha sido detenida Leire Díez, la conocida como la fontanera de Ferraz. Y hoy, por fin, se le ha borrado la sonrisa. Esa sonrisa cínica, soberbia, de quien durante años se creyó intocable por formar parte del engranaje del poder socialista. Hoy ya no hay platós, no hay victimismo impostado, no hay cuentito de periodista de investigación ni excusas de militante de base. Hoy hay una detención. Y con ella, un nuevo capítulo de la podredumbre estructural del PSOE.

Durante semanas, Leire Díez intentó construir un relato grotesco para encubrir lo evidente: que no era una simple militante, que no actuaba por libre, que no hacía ningún trabajo periodístico independiente, que no escribía ningún libro, y que jamás fue una francotiradora ajena al partido. Era lo que siempre fue: una operadora del sistema, una pieza más de la fontanería política socialista.

De Ferraz a las empresas públicas: el manual del enchufe

Leire Díez trabajaba para el PSOE, y cuando dejó Ferraz —casualmente— apareció colocada en Correos, otra empresa pública colonizada por el sanchismo. Y después, otra recolocación en una empresa pública vinculada al sector del uranio y la gestión de residuos nucleares. Casualidades todas. Las mismas casualidades que afectan a amigos del presidente, a asesores, a parejas, a exparejas y a colaboradores del entorno socialista.

La misma empresa en la que también fue colocado otro amigo personal de Pedro Sánchez, procedente igualmente de Correos. El patrón se repite siempre:

PSOE – Ferraz – empresa pública – silencio – protección.

Esto no es servicio público. Esto es clientelismo de Estado.

El encuentro con Santos Cerdán y el pendrive fantasma

Antes de que la dieran de baja del PSOE, Leire Díez se reunió con Santos Cerdán, secretario de Organización del partido, hoy imputado y en libertad con cargos y bajo vigilancia policial. Según su relato, allí habría entregado un pendrive con información sensible. Y aquí aparece la gran pregunta que desmonta todo el teatro:

¿Cómo se reúne una supuesta “militante de base” con el número dos del PSOE?

Porque Santos Cerdán no era un desconocido para ella. Era su jefe político. Y ahora se nos quiere hacer creer que todo era una investigación independiente. Una investigación que —casualmente— servía para atacar a jueces, periodistas incómodos y adversarios políticos. Una investigación que —casualmente— beneficiaba siempre al mismo: Pedro Sánchez.

Se le borró la sonrisa

Durante meses vimos a Leire Díez pasearse por platós con sonrisa de suficiencia, protegida por tertulianos del régimen, presentada como una pobre militante acosada. Hoy esa sonrisa ha desaparecido. Hoy toca dar explicaciones ante la Justicia.

Porque cuando cae una fontanera, no cae sola. Detrás están las tuberías, los jefes de obra y los arquitectos del sistema.

El sistema se descompone: corrupción, imputaciones y escándalos sexuales

La detención de Leire Díez no llega sola. Llega en mitad de una tormenta perfecta de corrupción socialista:

Dos secretarios de Organización imputados.

Un Fiscal General del Estado condenado, sostenido por Sánchez contra viento y marea.

Un candidato del PSOE imputado en Extremadura.

Un presidente de Diputación socialista envuelto en un presunto escándalo de abusos sexuales.

José Luis Ábalos, la mano derecha que hizo presidente a Sánchez, con un horizonte penal cada vez más oscuro.

Koldo García hablando, filtrando, señalando y destapando el funcionamiento interno del partido.

Mujer y hermano también imputados, ministros socialistas salpicados.

Y todo esto mientras desde Ferraz nos hablan de “fango”. No.

Esto no es fango. Esto es cloaca. Cloaca socialista.

Los 500.000 euros y el partido como caja

Koldo ya ha empezado a hablar. Y entre lo que ha salido está un dato especialmente grave:

una donación de 500.000 euros al partido que —según sus palabras— acabó en otros bolsillos.

¿Quién se quedó con ese dinero?

¿Quién lo tapó?

¿Quién protegió durante años a quienes hoy están en el epicentro del escándalo?

El PSOE no es un partido con casos de corrupción.

El PSOE es un sistema de corrupción.

El silencio de Sánchez ya es culpable

Pedro Sánchez calla. Aguanta. Resiste. Se esconde. Niega. Miente. Y cuando ya no puede negar, ataca a los jueces, a la prensa libre y a la oposición. Su manual es siempre el mismo.

Pero ya no estamos ante escándalos aislados. Estamos ante una descomposición general del poder socialista: cloacas políticas, fontaneros, enchufes en empresas públicas, fiscales condenados, secretos de organización imputados, escándalos sexuales y una estructura de poder que se protege a sí misma.

La fontanera de Ferraz no era una anécdota.

Era el síntoma.

El sistema es insostenible. Sánchez debe caer

Hoy ha caído una pieza más del dominó. Y caerán más. Porque cuando la fontanería salta por los aires, el edificio entero empieza a crujir.

El PSOE ya no es un partido democrático. Nunca lo fue. Es una estructura cerrada, clientelar, corrupta y autoritaria, sostenida con dinero público, enchufes, silencios comprados y cloacas políticas.

Y Pedro Sánchez ya no gobierna.

Resiste atrincherado, rodeado de imputados, escándalos, sumarios judiciales y un partido en descomposición.

Hoy ha sido Leire Díez.

Mañana puede ser cualquiera de los que hoy se creen intocables.

Porque cuando la sonrisa del poder se borra, empieza el miedo.

Y cuando empieza el miedo, empieza la verdad.

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