
Regularización masiva: ingeniería electoral y sustitución poblacional
La opinión de Javier García Isac de hoy, lunes 16 de febrero de 2026
El Gobierno de España ha cruzado una línea más. Y no es una línea menor, ni anecdótica, ni fruto de la improvisación. Es una decisión profundamente ideológica, electoralista y destructiva: la regularización masiva de más de 500.000 inmigrantes ilegales a exigencia de Podemos y con el aplauso entusiasta del PSOE.
No estamos ante una política humanitaria. Estamos ante una operación de ingeniería social y de cálculo electoral. Una maniobra fría, cínica y perfectamente planificada que busca alterar la composición social y, a medio plazo, el mapa electoral de España.
De ilegales a votantes: el objetivo final
Conviene no engañarse ni engañar a los españoles.
Las personas que hoy son regularizadas de forma masiva, saltándose cualquier criterio de legalidad, de mérito, de integración o de respeto al país que las acoge, mañana serán nuevos electores. Electores agradecidos, cautivos, dependientes del poder político que les ha regalado papeles, ayudas y derechos sin exigir absolutamente nada a cambio.
El mensaje es demoledor:
— Entrar ilegalmente sale rentable.
— Cumplir la ley es de tontos.
La izquierda lo sabe. El Gobierno lo sabe. Y lo sabe muy bien.
En un escenario de desgaste político, corrupción, gestión desastrosa y rechazo social creciente, el sanchismo necesita fabricar votantes, no convencer ciudadanos.
La concepción sectaria de Podemos
Esta regularización masiva no se entiende sin la cosmovisión ideológica de la izquierda radical, heredera directa de la secta política diseñada por Pablo Iglesias —Pablo Iglesias—, donde España no es una nación que proteger, sino un territorio a deconstruir.
Para ellos, la inmigración ilegal no es un problema:
es una herramienta.
Una herramienta para:
Debilitar la identidad nacional
Fragmentar la cohesión social
Aumentar la dependencia del Estado
Y garantizar bolsas de voto fiel.
No creen en fronteras, ni en nación, ni en comunidad histórica. Creen en masas desarraigadas, fácilmente manejables, sometidas al subsidio y a la tutela política permanente.
Sustitución poblacional: una realidad incómoda
Lo que está ocurriendo en España no es un fenómeno espontáneo, ni un accidente, ni una fatalidad histórica. Es una estrategia consciente de sustitución poblacional, promovida desde el poder, financiada con dinero público y blindada con censura mediática.
Personas procedentes, en su mayoría, de entornos culturales incompatibles con los valores occidentales, con nula voluntad de integración y con costumbres profundamente ajenas a nuestra civilización, son introducidas de forma masiva mientras:
Se precariza al trabajador español
Se expulsa a los jóvenes del mercado de la vivienda
Se hunde la natalidad
Y se criminaliza cualquier defensa de la identidad nacional
No es casualidad. Es el plan.
Servicios públicos al límite: los que pagan siempre son los mismos
La izquierda repite, como un mantra, que estos inmigrantes “vendrán a pagar las pensiones”.
Es mentira. Otra más.
La realidad es tozuda:
Sanidad colapsada
Educación saturada
Transporte público desbordado
Vivienda inaccesible
Ayuntamientos arruinados
Medio millón de personas más, introducidas sin planificación ni recursos, no refuerzan el sistema: lo hunden.
Y quienes más sufren las consecuencias no son las élites progresistas de barrio cómodo, sino las clases trabajadoras y más desfavorecidas, que:
No pueden permitirse sanidad privada
No tienen acceso a educación privada
No pueden huir de los barrios degradados
Ni escapar de la competencia desleal en el mercado laboral
La inmigración ilegal masiva no es solidaria:
es profundamente antisocial.
Legalidad o nada
España no necesita regularizaciones masivas.
España necesita orden, ley, control de fronteras y expulsión de quienes entran ilegalmente.
La inmigración debe ser:
Legal
Ordenada
Con criterios claros
Exigiendo integración, respeto y aportación real
Todo lo demás es irresponsabilidad, clientelismo y traición a los españoles.
Un crimen político con finalidad electoral
Esta regularización masiva no es solo un error.
Es una política criminal, diseñada para mantener en el poder a una izquierda que sabe que ha perdido el respaldo de la nación.
No buscan el bien común.
Buscan sobrevivir electoralmente.
España paga el precio.
Los españoles pagan la factura.
Y los mismos de siempre, desde el poder, siguen jugando con el futuro de la nación como si fuera su cortijo ideológico.
Esto no va de humanidad.
Va de poder.
Y de una izquierda dispuesta a cambiar a la población antes que cambiar sus políticas.
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