Hemos asistido los pasados martes 8 y miércoles 9 de julio a dos de los días más indecentes de nuestra historia reciente, en ese hemiciclo que llaman Congreso de los Diputados, pero que ha dejado de ser la casa de todos los españoles para convertirse en el plató del sanchismo y en el club privado de una casta política que se protege a sí misma, no a España.
El martes, PSOE, Sumar y sus socios golpistas y filoetarras consumaron la expulsión de la prensa libre del Congreso. Una expulsión que no va contra EDATV o Informa Radio, sino contra el derecho de todos los españoles a saber qué se cuece en la cueva del lobo. La expulsión de la prensa que hace preguntas incómodas sobre la corrupción, sobre Santos Cerdán, sobre Begoña Gómez y sobre las vergüenzas de un gobierno que apesta a corrupción y podredumbre. Un Congreso convertido en un búnker, donde la verdad molesta y la pregunta se convierte en delito.







