Mónica Oltra se sentará finalmente en el banquillo de los acusados. Y no, no es por una campaña de la derecha mediática ni por una persecución judicial. Es porque, siendo vicepresidenta del Gobierno valenciano y máxima responsable de la Consejería de Igualdad, se sospecha que pudo encubrir los abusos sexuales cometidos por su segundo exmarido a una menor tutelada por la administración que ella misma dirigía.
Ese es el escándalo: no solo el abuso, sino el encubrimiento. Se sospecha que Oltra no actuó para proteger a la menor, sino para proteger al agresor. A su expareja. A su entorno íntimo. Esto lo habría hecho desde el poder, utilizando todos los resortes de la Generalitat para desacreditar a la víctima, para silenciar el caso, para evitar que salpicara su carrera política. Y cuando fue acorralada por las pruebas, dimitió forzada, no por dignidad, sino porque ya no quedaba otro camino.
Ahora, la justicia reabre el caso con más fuerza que nunca, y con nuevos indicios que pudieran confirmar lo que muchos sospechamos: que Oltra impulsó activamente una campaña institucional para blindar al agresor y hundir a la víctima.
¿Dónde están ahora las feministas de pancarta? ¿Dónde las que gritaban “hermana, yo sí te creo”? ¿Dónde Compromís, Podemos, y todos los medios que se llenan la boca hablando de “justicia social”? La respuesta es clara: callan. Porque la niña tutelada no les sirve. Porque el abusador era de los suyos. Porque el feminismo que practican no es universal: es partidista, ideológico y profundamente hipócrita.
Y este no es un caso aislado. Es la consecuencia lógica de una izquierda obsesionada con la sexualización infantil, donde ya ni se esconden. Basta escuchar las palabras de Irene Montero, pronunciadas con total tranquilidad:
“Ningún adulto puede tocar el cuerpo de los niños si ellos no quieren.”
Es decir, ¿si el niño quiere, sí se puede? ¿De verdad se atreve alguien a defender semejante monstruosidad? ¿En qué tipo de sociedad hemos caído cuando una ministra se permite relativizar de esa forma la integridad de los menores?







