
El Gobierno que nunca tiene la culpa: mentiras, cortinas de humo y criminal irresponsabilidad
La opinión de Javier García Isac de hoy, miércoles 18 de febrero de 2026
El patrón se repite siempre. Siempre. Cambian los escenarios, cambian las víctimas, cambian los ministros, pero la mecánica del engaño del PSOE y del Gobierno de Pedro Sánchez es exactamente la misma: cuando ocurre una tragedia, mienten, se esconden, se quitan de en medio y culpan a un tercero. Jamás asumen responsabilidades. Jamás.
Lo vimos durante la gota fría, cuando el Gobierno no envió ayuda, no movilizó al Ejército y dejó a los ciudadanos abandonados a su suerte. Y, cuando la indignación social crecía, Sánchez aplicó su manual de supervivencia: dar la vuelta al relato. De repente, los culpables ya no eran ellos, sino los ayuntamientos, las comunidades autónomas, cualquier otro que no fuera el Gobierno central. Incluso llegó a decir —con su habitual soberbia— que “si necesitan ayuda, que la pidan”. Miserable. Cobarde. Indecente.
Hoy estamos viendo exactamente lo mismo con el accidente ferroviario de Adamuz. Primero, Óscar Puente mintió. Mintió conscientemente. Dijo que la línea estaba totalmente renovada. Falso. El accidente se produjo justo en la unión entre una vía vieja y una vía nueva, donde se rompió una soldadura. Un detalle clave, decisivo, que desmonta toda la propaganda del Gobierno.
Cuando la mentira queda al descubierto, lejos de rectificar, redoblan la huida. Ahora el culpable ya no es el Ministerio, ni ADIF, ni el propio Puente. Ahora pretenden señalar al presidente de la comisión que investiga los accidentes ferroviarios, que ha puesto al descubierto las mentiras de Óscar Puente. Se tapan entre ellos, se protegen, se reparten la impunidad, y encima tienen el descaro de afirmar que esa información es “irrelevante”.
¿Irrelevante que una soldadura entre vía vieja y vía nueva se rompa?
¿Irrelevante que el ministro haya mentido?
¿Irrelevante que la empresa soldadora esté formada por viejas conocidas de las tramas de corrupción del PSOE?
No es irrelevante. Es gravísimo.
Este Gobierno actúa siempre igual:
– Durante la pandemia, se lavaron las manos con las víctimas de las residencias, culpando a comunidades autónomas como Madrid, cuando ellos gobernaban España y dictaban directrices.
– Impusieron la inoculación de medicamentos experimentales, sin asumir jamás las consecuencias ni los efectos adversos.
– En los apagones, en el colapso sanitario, en la falta de medicamentos, la culpa siempre es de otro.
– Ocho años gobernando y cero responsabilidades asumidas.
Estamos ante un Gobierno criminal y corrupto, no por un adjetivo grueso, sino por los hechos. Un Gobierno que mata por negligencia, que miente por sistema, que oculta información, que protege a los suyos y que considera a los ciudadanos un estorbo.
No se trata de ideología.
No va de derechas o izquierdas.
Va de vida o muerte.
Este Gobierno no aprende, no rectifica y no pide perdón. Y si no se toman medidas muy serias, acabarán con lo poco que queda en pie. Porque cuando el poder se siente impune, repite el crimen.
España no puede permitirse un día más a un Ejecutivo que convierte cada tragedia en propaganda y cada mentira en doctrina oficial.
O ellos o nosotros.
Y cada día está más claro quién sobra.
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