En los fogones del poder mediático y político, Yolanda Díaz—vicepresidenta de nuestro querido tinglado gubernamental—se luce con una mariscada en Bueu para homenajear a esos periodistas “amigables” con el Sanchismo, justo cuando desde algunos pasillos del Congreso se discute expulsar al grupo EDATV e Informa Radio. Una maniobra simbólica que mastica contradicciones: mientras se pide nuestra expulsión por indocilidad, se brindan bogavantes con albiño.
El escenario:
Una mesa poblada por Xabier Fortes (RTVE), Jesús Núñez Villaverde (analista), Javier Casqueiro (El País), y Pedro García Cuartango (ABC), quienes, dicen fuentes, no solo comparten mesa sino también afinidades ideológicas con el gobierno .
¿Quién pagó la cuenta?
Aunque el equipo de camareros guarda discreto silencio, círculos locales apuntan a que fue Díaz quien convidó. La política, taza en mano y cigarro político encendido, nos regala la estampa perfecta del capitalismo gourmet —donde los favores se cocinan a fuego lento entre percebes y conversaciones “institucionales” .
Entre camarones y censura
No hay mejor salsilla para cocer la prensa dócil que sacarla al salpicón público: convives con ellos, los mimás, y luego limítales, o incluso expúlsales, si no se alinean. Mientras tanto, EDATV ve cómo se cuece en la olla del linchamiento institucional: “¿Periodistas leales? Estos sí. Los críticos fuera del Congreso”. La democracia se redefine con sabor a marisco.







