Casi noventa años después del asesinato de José Calvo Sotelo, España sigue arrastrando las cadenas de su pasado no resuelto. Este serial de artículos publicados en EDATV.News, no son una simple biografía, ni una recopilación de discursos ni una efeméride conmemorativa. Es un acto de justicia. Una voz alta, clara y firme que reclama la memoria silenciada de un hombre que fue asesinado por pensar, por hablar y por amar a España más que a su propia vida. Porque José Calvo Sotelo no murió por casualidad: fue asesinado por el odio de una izquierda que ya había declarado la guerra a la nación española mucho antes de que se produjera el alzamiento del 18 de julio. Y fue asesinado con el poder en la mano, desde dentro del Estado. Fue un crimen de Estado, planificado, anunciado, celebrado y nunca condenado.
Aquel crimen tuvo responsables con nombre y apellidos. Y no, no fueron simples pistoleros ni individuos aislados. Fue el Partido Socialista Obrero Español, parte medular del Frente Popular, el que promovió desde la tribuna, con nombres como Indalecio Prieto y Largo Caballero, el clima de odio, las amenazas explícitas y la destrucción sistemática de todo aquel que se opusiera a su proyecto revolucionario. El PSOE fue, sin ambages, cómplice intelectual, matetial y moral del crimen de Calvo Sotelo. Y ese crimen no ha prescrito. No mientras su memoria siga siendo pisoteada, su busto siga ausente del Congreso y sus ideas sigan siendo vilipendiadas por los mismos que alentaron el tiro en la nuca aquel 13 de julio de 1936.







