Todos nos hemos cansado de escuchar en numerosas ocasiones a Víctor de Aldama avisando de la llegada del apocalipsis sobre el Gobierno de Sánchez. Lo único cierto hasta la fecha, es que a le pusieron de patitas en la calle tras un meteórico acuerdo con Fiscalía que todavía desconocemos y a pesar de tener una acusación en firme de estafa por muchos millones de euros. Algo similar pero en sentido contrario, al interés existente por seguir manteniendo a Santos Cerdán en la cárcel dos meses después de su ingreso en Alcalá Meco. Alguno cerebrito dedujo que todo un Secretario de Organización del partido que gobierna, no aguantaría mucho tiempo en chirona sin cantar la Traviata. Da la sensación de que se siente bastante cómodo e integrado.
La única verdad a día de hoy es que no existe certeza alguna que rubrique que el amigo de Hidalgo, Begoña y perejil de todas las salsas del sanchismo más chusquero, esté diciendo alguna verdad. De aquella lapidaria frase “que Pedro Sánchez esté tranquilo que tengo pruebas de todo” a hoy, han pasado casi 10 meses. Palabrería hueca y amenazas al aire. Koldo García, crucificado de por vida al bautizar con su apellido el “caso Delorme”, siempre ha mantenido que Aldama “es un fantasma que no dice una verdad ni debajo del agua”. A pesar de que no hay sentencia judicial alguna, en España, que llevamos un pelín mal eso de la presunción de inocencia, ya se decidió quien era el bueno y quienes los malos de este serial que todavía promete bastantes capítulos.
¿Y sí de repente un juez archivara el caso mascarillas y resultara que Koldo García no se llevó ni un euro y en cambio actuó, como siempre ha defendido, por el interés general en defensa de su país, costumbre aplicada durante décadas en su militar forma de actuar, aprovechando su posición para traer millones de mascarillas cuando más se necesitaban?. Ahí lo dejo, porque no percibo en su actitud lo que a todas luces debería ser una extrema situación de estrés, algo habitual que sucede en aquellos que no tienen la conciencia tranquila. No es lo que desprende, al contrario, no parece sentir cargo alguno de culpabilidad. Es público y notorio, que todo este tinglado, además de dejarle sin trabajo, le ha costado un divorcio y el deterioro de la salud de su madre, una anciana vecina de Benidorm que ha visto como la insultaban y robaban en su propio municipio. Hay alguien que tiene mucho miedo sobre lo que sabe, acumula y guarda como un seguro de vida un Koldo demasiado silencioso.
¿Tendrá mucho que ver en esta forma de actuar sus inicios en el ejército, los servicios prestados como escolta a cargos públicos amenazados por ETA y, sobre todo, los 25 años como infiltrado, de manera gratuita, entre la Guardia civil, ayudando a desarticular comandos terroristas y algo más que es preferible no citar?. No tardaremos demasiado en saberlo y conocer detalles, porque aunque la pena de telediario es algo que más de uno conocemos con toda su agresividad e injusticia, me da que a este personaje le afecta bastante poco. Curiosa personalidad que, a pesar de su detención, y las horas de miles de horas difamación de un partido socialista que debería besar por donde pisa, ni una mala palabra se le ha escuchado sobre Ábalos y Santos Cerdán. Vieja escuela le llaman algunos.







