El sanchismo no se entiende sin personajes oscuros, mediocres y leales hasta la ceguera. No se explica sin escuderos de confianza dispuestos a hacer el trabajo sucio, a cambio de poder, colocaciones y protección judicial. Uno de esos personajes, probablemente el más simbólico de este sistema putrefacto, es Koldo García Izaguirre. Un tipo que pasó de ser portero de discoteca en Navarra a hombre de confianza de un ministro del Gobierno de España, con acceso privilegiado a contratos millonarios, instituciones públicas y círculos de decisión que jamás debió haber pisado. Koldo es el símbolo perfecto del nepotismo socialista, de la incompetencia premiada y del clientelismo institucionalizado.
Los orígenes turbios de un peón útil
Koldo García nació en Navarra y militó en la Federación Socialista Navarra, una de las más corruptas, opacas y controladas por clanes familiares de toda la historia del PSOE. Su trayectoria política fue mediocre y discreta, pero siempre pegado al poder, siempre al abrigo del partido, siempre dispuesto a lo que fuera necesario.
Su salto al escenario nacional se produce gracias a un personaje clave del sanchismo: Santos Cerdán, actual número tres del PSOE y auténtico fontanero del poder interno. Cerdán no es un político de ideas, sino de estructuras, de pasillos, de favores y de lealtades. Fue él quien apadrinó a Koldo y a su hermano Joseba García Izaguirre, otro personaje sin preparación ni méritos, pero con la virtud de saber obedecer sin rechistar. Ambos fueron introducidos en los círculos del poder socialista por este cacique de Navarra, que lleva años construyendo una red de control territorial al servicio de Pedro Sánchez.
Fue Santos Cerdán quien presentó a los hermanos García a José Luis Ábalos, entonces mano derecha de Sánchez, y al propio presidente del Gobierno. Lo hizo con una recomendación clara: "estos son de los nuestros". Y así fue como un portero de discoteca sin cualificación, sin formación y sin experiencia, se convirtió en asesor de seguridad del Ministerio de Fomento primero, y conseguidor de contratos millonarios durante la pandemia, después.
De portero a escudero de Ábalos
La relación entre Ábalos y Koldo fue más que política: fue simbiótica. Koldo no era un asesor al uso. No redactaba informes ni proponía estrategias. Su trabajo era otro: hacer recados, abrir puertas, vigilar, intimidar y negociar en nombre de su jefe. Era su sombra. Su guardaespaldas. Su asistente. Su chofer. Su conseguidor. Su hombre de confianza.
Se convirtió en una figura clave en la gestión de contratos sanitarios durante la pandemia, especialmente en lo que respecta a las compras de mascarillas, guantes y material médico a precios inflados. Fue en ese contexto donde la red de corrupción empieza a destaparse. Empresas fantasma, contratos adjudicados sin control, comisiones millonarias y una estructura que responde directamente al núcleo duro del PSOE.
Koldo presuntamente cobró comisiones ilegales y ejerció presión sobre altos cargos para adjudicar contratos a empresas amigas, como Soluciones de Gestión, que se convirtió en una de las grandes beneficiarias del caos sanitario. Una empresa sin trayectoria en el ámbito médico, pero con una habilidad sorprendente para facturar al Estado a través del Ministerio de Transportes y otras instituciones públicas bajo control socialista.
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil y la Fiscalía Anticorrupción lo investigan por malversación, cohecho, tráfico de influencias y organización criminal. Se han registrado cuentas bancarias, domicilios, contratos públicos sospechosos y se han identificado testigos que señalan directamente a Koldo como el mediador de facto entre el PSOE y empresas contratistas. Su nombre aparece en grabaciones, correos electrónicos, documentos oficiales y declaraciones judiciales. Nadie puede alegar ignorancia.
La exmujer de Koldo: otra pieza de la red
El escándalo no acaba en Koldo. Su exmujer, Rosana Alonso, también forma parte del engranaje. Según varias informaciones judiciales y periodísticas, recibió ingresos inexplicables y participó en movimientos financieros sospechosos. Su nombre aparece en sociedades vinculadas a Koldo, y la investigación trata de esclarecer si formaba parte del circuito de comisiones y desvío de fondos públicos. Se investiga si ejerció como testaferro o colaboradora necesaria en operaciones de blanqueo.







