Escribir es siempre opinar, por mucho que se quiera endulzar con la palabra objetividad. Opinar sobre lo que sucede en la cabeza de Pedro Sánchez, es participar sin permiso en una partida de maestros del ajedrez. Acertar lo que piensa es como comprarle lotería, se haría con ilusión pero conscientes del resultado final. Y en el caso del Presidente peor aún, puedes haber sido el agraciado con la aguja del pajar, y después averiguar que el número era falso. ¿Te sorprendería?, hay todavía demasiados españoles a los que sí. Es más, hay varios millones, de esos que no pueden pagar un alquiler ni comerse un huevo frito, que mientras no sea el propio Sánchez quien les clave el rejón, le seguirán votando. Siempre que lo haga de frente, porque si lo hace por la espalda, tampoco creerían que ha sido él. Lo tiene tan claro el inquilino de la Moncloa, que el preocuparse por el avance y el bienestar de sus administrados, es algo que pasó a mejor vida. Aquí y ahora hablamos de supervivencia, y eso pasa por mantenerse en el poder, en una especie de jaque mate, de pistola rusa, en la que ir probando suerte para encontrar la mejor carambola, la única, la que le permita seguir en el sillón del palacio y no cambiarlo por el banquillo del juzgado.
Tenemos en ciernes una generación de españoles que viven, por primera vez, mucho peor que sus padres. Ni tienen casa ni aspiran a ello, ni siquiera un miserable alquiler compartido y cobrando menos que hace una década. Pero no importa, la clave está en Tik Tok, lugar de entretenimiento descerebrado para ocultar el hambre que se avecina y el frío bajo el puente. Mientras llegue el wifi, lo demás no importa. Ha dejado de ser un quebradero de cabeza el problema de la vivienda. Cualquiera que nos mire desde el extrarradio pensará que vamos como un cohete, con cero casas por debajo de los 200.000 euros, y con cero stock en las que pasan de los 500.000. ¿Qué historia estamos entonces contándole al mundo?. Se llama clase media. Está desapareciendo y además en silencio, cabizbaja, sin pelear... hasta que no puedan más y pasen cosas mucho peores, entonces nos recordarán que ya tuvimos un tío Paco hace 90 años y no veas la que se lió. Sí, cierto. Consiguió, de una manera que ojalá no se repita, que España no participara en la segunda guerra mundial y no se ahogara en su propia miseria para ser hoy la Cuba europea. Muriéndose en una cama hace 50 años dejando a España como novena potencia del mundo, sin paro, con 4 millones de viviendas sociales, donde se respetaba la familia y la propiedad privada, y encarrilada la Transición Democrática que ha servido de ejemplo en el resto del planeta. Otro día hablamos de derechos para las mujeres, pensiones y seguridad social...







